¿El coronavirus anticipa el fin del dinero?

En relación a su consumo diario, Latinoamérica posee uno de los niveles más bajos del mundo de pagos electrónicos. Según especialistas, esto la convierte en una región sumamente atractiva para introducir nuevas tecnologías que impulsen la reducción del uso del dinero en efectivo para realizar transacciones.

Aunque los intentos y las políticas aplicadas hasta el momento no hayan dados frutos inmediatos, en el escenario de distanciamiento social actual, el Coronavirus se está convirtiendo en el propulsor de nuevos hábitos de consumo y formas de pago, aún en las personas más arraigadas al uso del billete. Por ende, un virus podría ser el motor jamás pensando para acelerar la transformación digital en la región.

El modus operandi de los consumidores latinoamericanos implica usar efectivo para las compras cotidianas de bajo importe y dejar a las tarjetas de débito y crédito para las transacciones de mayor importe porque eliminan el riesgo de llevar grandes cantidades de efectivo en el bolsillo, además de que el crédito brinda la posibilidad de financiar la compra. Los consumidores que prefieren pagar en efectivo lo hacen porque es una forma de pago práctica, rápida, y aceptada en todas partes.

Antes de la propagación global de la enfermedad del Coronavirus, existían solo tres países donde los medios de pagos electrónicos superaban ampliamente al medio de pago tradicional en papel, Suecia, Corea del Sur y China. Este último, por ejemplo, tiene implementado un modelo comercial de bajo uso del efectivo con fomento de parte de su presidente hacia el uso de las monedas digitales, instando a fines de 2019 a la adopción acelerada de tecnología blockchain.

En Argentina, de acuerdo al relevamiento más reciente del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el efectivo sigue siendo la opción de pago más usada. Ese informe oficial concluyó que los argentinos pagan en efectivo el 69,4% de los gastos que hacen en rubros de consumo masivo y para el resto utiliza medios de pagos electrónicos.

En Argentina, solo la mitad de los argentinos están bancarizados, el Banco Central afirma que el 80% de los argentinos tiene una cuenta bancaria, pero al encuestarlos solamente el 48% dice tenerla. Esto significa que muchos adultos en el país desconocen que tienen una caja de ahorros disponible en alguna institución bancaria.

El instrumento electrónico más utilizado en el país es la tarjeta de débito con cerca de un 40% de participación. Sin embargo, es importante aclarar que el gran porcentaje de participación de los cajeros automáticos responde todavía a una alta incidencia de retiros de efectivo a través de este canal. 8 de cada 10 argentinos retiran su dinero al menos una vez al mes, la causa principal de este fenómeno es la gran cantidad de crisis económicas atravesadas que favorecen la desconfianza, en especial entre los más adultos.

Los desarrollos que se han dado en el sistema financiero en los últimos años representan un avance constante de las operaciones bancarias, llevando al contexto actual donde las estadísticas demuestran que el mayor dinamismo se observa en las transacciones sin contacto, y a pesar del apego a la plata en mano, el uso de “dinero electrónico” creció de manera significativa durante la cuarentena, el mayor crecimiento se dio entre quienes realizaron transferencias inmediatas.

Cada vez con mayor regularidad se venía hablando sobre el fin del dinero en efectivo, pero la realidad nos mostraba una situación no tan inmediata, finalmente un virus terminaría siendo el disparador del mayor uso de tarjetas de crédito y débito a largo plazo, convirtiéndose esta cuarentena en un inesperado acceso para muchos al mundo de los pagos en línea y al e-commerce que podría cambiar los hábitos de consumo en la población para siempre.

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