Tecnología

miércoles, 18 de diciembre de 2019 | 12:02 pm

El avance tecnológico digitalizó la interacción entre clientes y empresas

Para evitar perder la batalla frente a las compañías disruptivas, las empresas tradicionales deben transformarse para tener un espíritu más digital y ágil.

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(Internacional )

Las empresas tradicionales que durante décadas dominaron industrias están siendo amenazadas por nuevas compañías que, con ADN digital, transforman comportamiento de los consumidores y la forma en que se relacionan con ellos. Para los especialistas, el avance tecnológico digitalizó la interacción entre clientes y empresas, por lo que todo el modelo de negocios debería ser “Digital First”, ya que la gestión con el cliente y la mayor parte de la operación del negocio es realizada por una pieza de software.

Este fenómeno es transversal a múltiples sectores, las fintech han obligado a la banca tradicional a adaptarse, lo mismo ocurre con las empresas de movilidad, poniendo en jaque la industria automotriz. Los ejemplos se repiten, en todos estos casos hay un factor común, la estrategia de las empresas tradicionales para hacer frente a esta amenaza. Según Santiago Sinelnicof, Arquitecto Senior de Soluciones de Infraestructura de Red Hat, se invierte cada vez más en tres pilares complementarios: “Evolución tecnológica, adaptación de procesos y metodología de trabajo, y transformación cultural, para diseñar un nuevo modelo organizacional”.

En otras palabras, junto a la inversión en tecnología, se requiere que las empresas adopten nuevas formas de trabajar y organizar sus equipos, mucho más integradas. En una organización tradicional, existen distintas áreas, finanzas, marketing, tecnología, etcétera. Ahora, esos grupos tienen que trabajar de forma conjunta para tener una aplicación de home banking ganadora, o una barra de búsqueda de e-commerce que sea intuitiva. No se hace la división por departamento sino por función en relación a un producto, durante toda la vida útil de ese producto, que puede durar años.

Entre los beneficios que acarrea esta forma de gestionar una organización, se destacan la optimización de recursos, de personal y presupuesto; el fomento del trabajo en equipo y el espíritu solidario, por sobre la competencia; y la creación de un adecuado sistema de recompensas, que premia el éxito y no diluye responsabilidades. De todos modos, el principal activo de este sistema es la agilidad, elemento distintivo y principal ventaja competitiva de las compañías nativas digitales frente a las tradicionales.

Las metodologías ágiles posibilitan la adopción de nuevas tecnologías y viceversa. En términos tecnológicos, plataformas de contenedores como Kubernetes resultan estratégicas, porque simplifican el desarrollo de aplicaciones, facilitan la automatización de procesos y dan ventajas en términos de eficiencia, escala y actualización. Este es el modelo básico de trabajo en plena era digital, se diseña una idea, se la desarrolla y pone rápido en funcionamiento, para luego adaptarla y evolucionarla a medida de las necesidades del cliente.

Para evitar perder la batalla frente a las compañías disruptivas, las empresas tradicionales deben transformarse para tener un espíritu más digital y ágil, trabajando solidariamente en las tres dimensiones que plantean los técnicos de Red Hat, tecnología, procesos y cultura. Sin embargo, advierten que no es factible la transformación de un día para el otro, quizá un primer paso que muchas organizaciones están tomando es la creación de un spin off de sus negocios enteramente digital. Lo determinante, según los expertos, es comenzar ese camino.

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