Cuando la sofisticación continua de los ciberataques impulsados por la IA se encuentra con un equipo poco diverso en una empresa, se convierte en un riesgo considerable. Los equipos homogéneos suelen verse paralizados por el pensamiento grupal, un fenómeno psicológico en el que los miembros dan prioridad al consenso sobre la evaluación crítica.
Por el contrario, según el profesor Alex Edmans (FBA FAcSS), un equipo cognitivamente diverso tiene una gama más amplia de conocimientos y puntos de vista. Los enfoques novedosos son valiosos individualmente y mejoran otras perspectivas a través de sinergias.
Knowbe4, entiende que esos entornos deben favorecerse, pero también prepararse: si se proporcionan las herramientas adecuadas a un conjunto ya diverso, las amenazas cibernéticas pueden evaluarse mejor. La gran mayoría de los ataques cibernéticos exitosos siguen siendo los que utilizan de la ingeniería social.
“Así que tener a equipos diversos puede ayudar a fortalecer la cultura de seguridad ya que permite algo de mucho valor: la aplicación de distintas perspectivas al proceso de pensamiento crítico que se requiere para mitigar las ciberamenazas”, afirma Rafael Peruch, asesor técnico de CISOs en KnowBe4.
Un estudio de 2026 que empleó el «Marco Ético Principista» descubrió que los profesionales de entornos infrarrepresentados, como las mujeres, las personas de color y las personas neurodivergentes, suelen mostrar un mayor nivel de sensibilidad ética. Esta sensibilidad es vital para tomar decisiones que implican concesiones entre la seguridad, la privacidad y las libertades civiles.
Los equipos diversos también son más propensos a identificar sesgos algorítmicos durante la fase de desarrollo. Un caso clásico es el del software de reconocimiento facial inicial, que no identificaba a las mujeres y a las personas de tez más oscura porque los equipos de ingeniería, que carecían de diversidad de género y étnica, no probaron el software en una gama suficientemente variada de tonos de piel y estructuras faciales.
Un estudio del Kapor Center estimó que la rotación de personal le cuesta a la industria tecnológica 16 000 millones de dólares al año. Este problema, además de los altos costes, también debilita los procesos preventivos que las empresas pueden haber implementado mediante la formación del personal que se marcha.
Fuente: KnowBe4








