Tecnología

lunes, 30 de diciembre de 2019 | 6:57 am

Las nuevas formas de pago requerirán nuevas estrategias para garantizar su seguridad

Mientras que las amenazas de fraude persisten, las identidades digitales pueden acabar con el uso de contraseñas para que los consumidores puedan pasar a métodos más seguros de autenticación como reconocimiento de rostro, huella digital o voz.

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(Latinoamérica)

Por Eduardo Pérez, Vicepresidente Senior y Oficial Regional de Riesgo de Visa América Latina y el Caribe

Parece apropiado que al llegar al final de la década reflexionemos sobre los cambios ocurridos en nuestro mundo, desde la forma en que consumimos contenidos a la omnipresencia de los teléfonos inteligentes, hasta el volumen proliferante de datos, los cuales ofrecen oportunidades para experiencias de consumidor más personalizadas e integradas, pero también presentan desafíos con respecto a la dimensión y la frecuencia de las amenazas cibernéticas y comprometimiento de datos.

Hemos visto avances importantes en la utilización de “scoring” o puntuación de riesgo para la prevención del fraude, la encriptación y las especificaciones de la industria para afianzar nuevas formas de pago y ayudar a proteger miles de millones de transacciones realizadas por los consumidores. Al contemplar el año nuevo, la continua expansión de los pagos digitales alrededor del mundo seguirá presentando desafíos y oportunidades. Estas son las predicciones a tener presentes a medida que entramos en una nueva década.

Las noticias sobre datos que fueron comprometidos continúan siendo frecuentes, la mejor defensa es suponer que su empresa está en la mira y tomar proactivamente medidas para defenderse y no ser víctima ni permitir el uso de datos robados en sus sistemas. Creo que veremos un crecimiento importante en la adopción de tokens de pago y de la especificación actualizada de EMV 3-D Secure a nivel mundial.

Los comercios y las instituciones financieras usarán identidades digitales para ofrecer una mejor experiencia al cliente a fin de maximizar las ventas, los métodos tradicionales de realizar los pagos en línea como, por ejemplo, ingresar manualmente contraseñas estáticas y credenciales de pago para cada compra, ofrecen seguridad incremental para los canales digitales. Afortunadamente, las identidades digitales hacen que los pagos sean más rápidos, fáciles y seguros cuando se usan computadoras, dispositivos móviles, aplicaciones, wearables y futuros dispositivos de IoT.

Mientras que las amenazas de fraude persisten, las identidades digitales pueden acabar con el uso de contraseñas para que los consumidores puedan pasar a métodos más seguros de autenticación como reconocimiento de rostro, huella digital o voz. Los consumidores en Europa comenzarán a probar la Autenticación Fuerte del Cliente (Strong Consumer Authetication o SCA), los requisitos de la Unión Europea para múltiples capas de verificación del consumidor para las transacciones digitales.

Los consumidores de todo el mundo exigen mayor velocidad, por lo que los comercios e instituciones financieras tendrán que responder con formas de pago más rápidas y seguras. Esta es una de las razones por las que Visa está explorando innovaciones de pago que van desde autenticación biométrica de pagos y wearables hasta nuevas aplicaciones móviles como las tarjetas emitidas digitalmente para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 2020.

Las expectativas de velocidad y conveniencia de los consumidores se han extendido a los pagos de empresa a empresa (B2B) y los pagos instantáneos produjeron un gran cambio a los pagos con cheques y giros bancarios. Sin embargo, la velocidad y la conveniencia no pueden ser a costa de la seguridad. A medida que crecen los volúmenes de pagos en las redes de pagos en tiempo real (RTP) y los pagos entre personas (P2P), habrá que solucionar las vulnerabilidades previstas e imprevistas en los sistemas tan rápido, o incluso más rápido, que los propios pagos.

De forma similar a la democratización del poder informático a través de las computadoras personales, el creciente uso de la inteligencia artificial (IA) continuará estimulando nuevos productos y servicios en pagos y tendrá un impacto importante en la sociedad, pero la IA también presentará desafíos enormes debido a que los perpetradores de las amenazas también pueden usarla.

Los seres humanos a menudo son el eslabón más débil y la tecnología trata de solucionar esto desde hace mucho tiempo (desde correctores ortográficos en los procesadores de texto y aplicaciones de correo electrónico hasta los frenos automáticos en algunos autos modernos). Los avances en la seguridad de los pagos continuarán ayudando a disminuir el fraude tal como el chip EMV lo hizo para el fraude con tarjetas falsificadas, pero la tecnología tiene sus límites ya que aún necesita ser implementada por personas y las personas cometen errores. Lo que es más importante que la ingeniería social sigue evolucionando a medida que se aprovecha de los incautos o de aquellos que bajan la guardia. Solo se necesita que una persona caiga víctima para poner en peligro a toda una organización o una red.

Las personas, las empresas y las instituciones prosperan cuando se bajan las barreras al progreso y se eleva la confianza. Conservar esa confianza requiere impulsar la innovación y las opciones, y redoblar nuestro compromiso con la seguridad. Nunca hubo mejor momento para ayudar a liderar e impulsar el cambio en la seguridad de los pagos que puede ser un catalizador para el crecimiento. Valiéndonos de las lecciones del pasado, podemos afrontar los desafíos del futuro y capitalizar las oportunidades que surgen de nuestra sociedad cada vez más digitalizada.

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