La IA está transformando la forma en que las empresas compiten: además de automatizar procesos y reducir costos, está acelerando los ciclos de innovación, la toma de decisiones y la capacidad de responder a cambios en el mercado. En este contexto, la velocidad con la que una organización puede aprender, experimentar y ejecutar se está convirtiendo en una nueva ventaja competitiva.
De acuerdo con Filipe Cotait, CEO de Stefanini Data & Analytics, el cambio implica pasar de utilizar la inteligencia artificial únicamente como una herramienta de eficiencia a incorporarla directamente en las estrategias de crecimiento y transformación del negocio.
“La principal métrica ahora es la velocidad. Las empresas necesitan reducir el tiempo entre identificar una oportunidad, probar una hipótesis, aprender de los resultados y llevar una solución al mercado”, señaló Cotait.
Esta evolución también está modificando el papel de las áreas de tecnología. La IA comienza a participar en decisiones directamente vinculadas con el negocio, desde el diseño de experiencias hasta la identificación de oportunidades y la definición de nuevas propuestas de valor.
A medida que el acceso a modelos avanzados de inteligencia artificial se vuelve más amplio, contar con la tecnología deja de ser, por sí solo, un diferenciador. El reto está en la capacidad de cada organización para estructurar sus datos, garantizar su calidad y conectarlos con el contexto del negocio.
Según Gartner, el 63% de las organizaciones no cuenta con prácticas adecuadas de gestión de datos para IA y, para 2026, las empresas abandonarán el 60% de los proyectos de IA que no estén respaldados por datos preparados para inteligencia artificial.
La aceleración tecnológica también plantea nuevos retos para los líderes empresariales. En un entorno en el que las condiciones del mercado pueden cambiar rápidamente, las organizaciones necesitan desarrollar una mayor capacidad para experimentar, aprender y ajustar sus estrategias.
Fuente: Grupo Stefanini