En 2030 las personas mayores de 65 años superarán los 1.000 millones a nivel global

La fertilidad global cayó más de un 50% y, al mismo tiempo, la expectativa de vida aumentó más de 30 años. Este fenómeno está transformando la estructura social y económica, obligando a repensar el trabajo, la productividad y el diseño urbano.

En 2030, las personas mayores de 65 años superarán los 1.000 millones a nivel global, convirtiéndose en el grupo etario de mayor crecimiento. Este cambio ya está redefiniendo cómo se diseñan las ciudades, las organizaciones y los sistemas productivos.

“La pregunta ya no es cuánto vamos a vivir. Eso fue lo que marcó la primera revolución de la longevidad. Hoy estamos entrando en una segunda revolución, que tiene que ver con vivir mejor. Y para eso necesitamos rediseñar nuestras estructuras sociales, que siguen siendo del siglo XX. Es momento de pasar de sistemas pensados en blanco y negro a sistemas pensados en color”, señala Andrea Falcone, fundadora y directora ejecutiva de Shift Global.

Desde 1950, la fertilidad global cayó más de un 50% y, al mismo tiempo, la expectativa de vida aumentó más de 30 años. Este fenómeno está transformando la estructura social y económica, obligando a repensar el trabajo, la productividad y el diseño urbano.

Como parte de esta nueva etapa, surge The Shift Challenge, una iniciativa que trabaja con organizaciones, gobiernos y líderes para acompañar su adaptación a una nueva realidad demográfica, donde se vive más, la natalidad disminuye y la composición social cambia de forma estructural.

El próximo 23 de abril, en el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, se realizará el encuentro “De las ciudades azules a Buenos Aires: el desafío de gestionar el cambio demográfico a tiempo”, que reunirá a referentes locales e internacionales para analizar cómo preparar entornos urbanos para poblaciones que vivirán más tiempo y permanecerán activas durante más años.

América Latina enfrenta este desafío en condiciones particulares: el cambio demográfico ocurre a mayor velocidad que en Europa, pero con menor nivel de riqueza acumulada. Esto implica la necesidad de rediseñar sistemas urbanos, laborales y sociales en simultáneo. Adaptar una ciudad a esta nueva realidad no implica sumar iniciativas aisladas, sino repensar integralmente el transporte, la vivienda, el acceso a servicios, la inclusión digital y las oportunidades laborales.

Buenos Aires ya muestra avances en esta agenda, con iniciativas orientadas a la inclusión digital, el bienestar y la participación activa de personas mayores, posicionándose como una de las ciudades que comienza a integrar esta conversación en la región.

Fuente: Shift Global

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