Casi la mitad de las vulnerabilidades tardan más de un año en corregirse

El panorama de la ciberseguridad alcanzó un punto de inflexión impulsado por la aceleración de la inteligencia artificial, capaz de detectar y explorar vulnerabilidades a una velocidad que supera la capacidad de respuesta humana.

El panorama de la ciberseguridad alcanzó un punto de inflexión impulsado por la aceleración de la inteligencia artificial, capaz de detectar y explorar vulnerabilidades a una velocidad que supera la capacidad de respuesta humana.

Sin embargo, la gestión de parches no sigue el mismo ritmo: según el Centre for Emerging Technology and Security (CETaS) del Alan Turing Institute, más del 45% de las vulnerabilidades identificadas en grandes organizaciones permanecen cerca de un año sin solución.

Este cambio transforma la estrategia corporativa. La premisa de que el objetivo principal era visibilizar fallas mediante análisis de código e infraestructura quedó obsoleta; hoy los sistemas de IA detectan errores continuamente y el desafío crítico es remediarlos. Así, la ciberseguridad dejó de ser un área puramente reactiva para convertirse en una prioridad estratégica de negocio y gobernanza frente a nuevas exigencias regulatorias

«Para los líderes, los principales puntos de reflexión de este cambio son tres: ¿con qué rapidez se pueden remediar las vulnerabilidades? ¿Dónde están las brechas entre la detección y la acción? ¿Cómo obtener correcciones de paquetes comunitarios a tiempo?», explica Andrea Cavallari, Field CTO para Latinoamérica en Red Hat.

Actualmente, las aplicaciones modernas dependen del software de código abierto, que representa hasta el 90 % del código empresarial global. Sin embargo, este ecosistema enfrenta una presión constante: datos de Black Duck revelan que los sistemas corporativos albergan un promedio de 581 vulnerabilidades.

A diferencia de los parches tradicionales, Lightwell entrega correcciones en la versión exacta que opera la aplicación, eliminando la necesidad de realizar migraciones o actualizaciones complejas. Mediante parches retrocompatibles (backporting), automatización y la trayectoria de Red Hat en seguridad open source, el modelo garantiza estabilidad y velocidad operativa sin poner en riesgo la continuidad del negocio.

En América Latina, donde las organizaciones equilibran la modernización con el control de costos, reducir riesgos sin perder estabilidad es un diferencial estratégico. En un entorno donde la IA acelera los hallazgos de fallas, la ventaja competitiva pertenece a quienes respondan con mayor agilidad, precisión y escala.

Fuente: Red Hat

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