El uso de IA en empresas se duplicó en nueve meses

De acuerdo con el Banco de México, en junio de 2026 el 48.5% de las empresas con más de 100 trabajadores utilizaba al menos una herramienta de inteligencia artificial, el doble que en septiembre de 2025 (24.3%). Sin embargo, solo el 39.1% ha percibido un efecto positivo en sus ventas por trabajador.

Un cliente pregunta por WhatsApp si un producto está disponible. La empresa responde al instante. Hasta ahí, parece que la IA cumplió con su trabajo. Pero si nadie sabe si esa persona compró, agendó una cita o volvió a escribir sin recibir seguimiento, todavía falta la parte más importante de una venta. Esa brecha entre atender una conversación y entender su resultado ya se refleja en los datos.

De acuerdo con el Banco de México, en junio de 2026 el 48.5% de las empresas con más de 100 trabajadores utilizaba al menos una herramienta de inteligencia artificial, el doble que en septiembre de 2025 (24.3%). Sin embargo, solo el 39.1% ha percibido un efecto positivo en sus ventas por trabajador.

Parte de la explicación está en cómo se mide: según Vambe, el 90% de los pilotos de IA se evalúa con métricas de conversación, como la velocidad de respuesta o los mensajes atendidos, y no con indicadores de negocio.

«Las empresas ya no deberían medir la IA por demos o funcionalidades, sino por su impacto real en ventas, eficiencia y crecimiento. Un piloto sin responsable y sin línea base es un experimento condenado a morir en tres meses», señala Nicolás Camhi, CEO y cofundador de Vambe.

El problema crece cuando las conversaciones llegan por distintos canales. En México, buena parte de la relación entre empresas y clientes ocurre en WhatsApp, Instagram o TikTok antes que en un formulario web. De acuerdo con datos de Vambe, Whatsapp es el canal con mayor conversión en México: 8% de las conversaciones que inician ahí terminan en una venta o cita, frente a 2% en Instagram o Tik Tok.

Para Vambe AI, el punto de partida no debería ser elegir una herramienta, sino identificar dónde se rompe ese seguimiento y definir qué resultado se quiere mejorar. Puede tratarse de ventas que se concretaron, citas que se agendaron, consultas que se resolvieron o clientes que regresaron después de haber realizado una compra.

También hay un límite que importa marcar claramente desde el principio: qué puede resolver la IA y cuándo debe intervenir una persona. La tecnología puede sostener el seguimiento y hacerse cargo de consultas repetitivas. El equipo comercial, sin embargo, conserva el criterio para entender situaciones particulares, negociar y construir una relación con el cliente.

Vambe llegó a México en junio de 2025, con oficinas en la Ciudad de México, y hoy el país representa cerca del 30% de su facturación. La compañía planea cuadruplicar su operación local y ampliar su atención a empresas corporativas. Su lectura del mercado es que la conversación sobre IA está cambiando: después de preguntar qué puede hacer la tecnología, las empresas quieren saber qué resultado produjo y cómo comprobarlo.

Fuente: Vambe

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