Durante 2025, Base avanzó en ese objetivo apoyándose en cinco pilares: desarrolladores, aplicaciones, propiedad, mercados y la incorporación masiva de usuarios al mundo onchain. En ese camino, procesó más de US$17 billones en volumen de stablecoins en 26 monedas locales y 17 países, se posicionó como el principal espacio onchain para trading spot de BTC, expandió su app a más de 140 países y financió a más de 50 equipos a través de Base Batches.
A partir de ese crecimiento, hay una conclusión clara: la industria cripto está atravesando una nueva etapa, enfocada en modernizar el sistema financiero y conectar al mundo en una economía verdaderamente global.
En ese contexto, las stablecoins se consolidan como una forma de dinero digital rápido, sin fricciones y global, ya utilizada por cientos de millones de personas. Al mismo tiempo, cualquier activo —acciones, monedas, predicciones, tokens de protocolo, arte o participaciones en startups— puede tokenizarse, negociarse y liquidarse en tiempo real, las 24 horas del día.
También ganan terreno los mercados de predicción, que permiten a los usuarios respaldar con dinero sus expectativas, mientras que los agentes de inteligencia artificial empiezan a operar dentro de estos entornos como actores económicos nativos: crean, poseen y transaccionan. Frente a este escenario, Base busca sentar las bases de esta nueva economía global. Para 2026, la estrategia se enfocará en tres grandes ejes:
1. Construir mercados globales
Todos los activos del mundo están migrando a entornos onchain y los mercados funcionan cada vez más sin interrupciones. Base apunta a convertirse en la infraestructura confiable donde cualquier activo pueda tokenizarse, operarse y escalar globalmente.
2. Escalar pagos y stablecoins
Las stablecoins avanzan hacia convertirse en la capa monetaria de internet. Solo en el último año, Base registró un volumen de US$17 billones en este tipo de activos. De cara a 2026, la apuesta está en construir una infraestructura de pagos que combine bajo costo, inmediatez y alcance global.
3. Ser el hogar de los desarrolladores
La economía digital funciona como un círculo virtuoso: los desarrolladores crean aplicaciones y mercados, atraen demanda y expanden el ecosistema. En este sentido, Base buscará acelerar ese proceso con foco en infraestructura pensada para agentes de IA, con herramientas y estándares que faciliten operar con dinero de forma simple y segura.
Desde Base aseguran que esta hoja de ruta responde a una filosofía de trabajo abierta y colaborativa: compartir objetivos, escuchar a la comunidad y evolucionar a partir del aprendizaje conjunto. “La economía global es de todos. Construyámosla juntos”.
Fuente: Base








