Recientemente Gartner pronosticó que el gasto mundial en infraestructura de nube soberana alcanzará los 80,000 millones de dólares en 2026, lo que constituye la señal más clara hasta la fecha de que el mercado de la nube está entrando en una fase más compleja para los líderes tecnológicos.
El crecimiento se ve impulsado no solo por la demanda, sino también por las preocupaciones en torno al control, la resiliencia y el riesgo. Para los CIO y CTO, esto desplaza la planificación de la nube más allá de la optimización hacia decisiones más complejas sobre costes, capacidad y ubicación.
Los resultados de proveedores como AWS muestran que la demanda de nube pública se mantiene fuerte, y esto solo aumentará con el interés en la IA. La capacidad se expande, los servicios se multiplican y la inversión sigue siendo intensa. Sin embargo, para los líderes en tecnología empresarial, este crecimiento no elimina la necesidad de hacer concesiones.
A medida que las cargas de trabajo impulsadas por IA se vuelven más intensivas en memoria y computación, las suposiciones sobre capacidad elástica y economía predecible son cada vez más difíciles de sostener, especialmente fuera de las plataformas de hiperescala, donde la exposición a la volatilidad de costos y los retrasos en el aprovisionamiento es más inmediata.
Esa presión se debe a la gran velocidad con la que la demanda de IA está pasando de la experimentación a la producción. Según un análisis Omdia, el gasto global en infraestructura en la nube alcanzó los 102,600 millones de dólares en el tercer trimestre de 2025, un 25 % más interanual, gracias a que las empresas escalaron las cargas de trabajo de IA en sus sistemas centrales.
Durante gran parte de la última década, la estrategia de la nube solía asumir una migración constante hacia plataformas públicas. A medida que las cargas de trabajo impulsadas por IA imponen demandas sostenidas de memoria y recursos computacionales, esta suposición se vuelve cada vez más difícil de mantener.
De cara al futuro, la adopción de la nube está entrando en una nueva fase. La IA seguirá impulsando la demanda, mientras que es probable que persistan las limitaciones en materia de memoria, computación, energía y cadenas de suministro. En este contexto, la estrategia en la nube se convierte en algo que requiere una reevaluación regular en lugar de una revisión periódica. Por Julio César Castrejón, Country Manager de Nutanix México








