Cada tanto, una tecnología irrumpe con tal fuerza que obliga a repensar todo. En el universo Fintech, al igual que en el resto de las industrias, esa disrupción es la IA. No solo está cambiando cómo se detectan fraudes, se codifican productos o se aprueban pagos, está redefiniendo la forma misma en que trabajamos, tomamos decisiones y diseñamos el futuro.
La GenAI no reemplaza lo anterior, amplifica su alcance. Su capacidad para generar contenido nuevo a partir de patrones, simular razonamiento y automatizar tareas que antes requerían intervención humana está ampliando radicalmente el horizonte de lo posible. En productividad, colaboración, análisis o desarrollo, su impacto ya se siente con fuerza.
Además, está acelerando procesos de transformación digital que venían en marcha desde hace años, permitiendo automatizar decisiones, procesar información no estructurada y escalar operaciones sin crecer en costos al mismo ritmo.
Una de las transformaciones más notables radica en la aparición de agentes autónomos, programas que pueden recibir un objetivo, planificar cómo alcanzarlo y ejecutar los pasos necesarios, incluso interactuando con otros sistemas.
Ya se usan en entornos de desarrollo, donde generan, testean y corrigen códigos de forma independiente. Esto permite automatizar tareas operativas con un nivel de autonomía que hace apenas unos años era impensado.
A la vez, los sistemas inteligentes están dejando atrás los silos. La tendencia es clara, integración profunda con la infraestructura tecnológica existente, interoperabilidad entre agentes, colaboración multiagente. Protocolos como MCP, A2A o AG-UI están habilitando esa conectividad, permitiendo que distintas capas del ecosistema operen en conjunto, sobre datos en tiempo real.
Naturalmente, todo esto exige un cambio cultural profundo. No alcanza con sumar expertos, toda la organización debe aprender a trabajar con sistemas inteligentes como aliados cotidianos. Áreas que tradicionalmente no estaban en el centro de estas transformaciones hoy también integran la IA en sus decisiones, flujos y análisis.
Este nuevo escenario demanda respuestas ágiles. Las Fintech que aún no avanzaron en la integración de IA deberían comenzar cuanto antes. Lo importante no es elegir la tecnología más compleja, sino detectar los casos de uso con impacto tangible. Y abordarlos con enfoque seguro, viable y medible. En 2025, no implementar IA ya no es una omisión técnica: es una desventaja competitiva.
Por Mauricio Clausen, Head of Engineering Payments Intelligence, dLocal







