México deberá atender 1,500 MW de nueva demanda de centros de datos para 2030, cerca de 3% de la demanda máxima del Sistema Eléctrico Nacional (52,302 MW), de acuerdo con la Secretaría de Energía y la Comisión Nacional de Energía. Actualmente, la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) reporta 279 MW instalados y otros 205 MW en construcción, y prevé 1.73 GW hacia 2031. Ese crecimiento depende de algo más que generar energía.
El avance de la IA está impulsando nuevas necesidades de infraestructura digital a nivel mundial. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), se prevé que esta tendencia continúe hacia 2030, lo que refuerza la importancia de anticipar las necesidades de capacidad, modernizar la infraestructura eléctrica e incorporar soluciones que permitan gestionar la energía de manera más eficiente y confiable.
En este contexto, el desafío para los operadores en México y América Latina, consiste en determinar qué capacidad puede llegar efectivamente a los equipos, también implica contemplar su distribución, la protección de las cargas críticas y mantener la operación ante disturbios.
Las cargas de IA llevan ciertas arquitecturas a densidades cada vez mayores; los racks actuales operan entre 200 y 300 kW y avanzan hacia 600 kW, mientras los campus pasan de decenas de megawatts a más de 100 MW.
“Las cifras anteriores muestran las escalas que alcanzan ciertas arquitecturas pero no son descriptivas para todos los data centers. En muchas regiones, el límite para crecer ya no es el terreno o la inversión, sino la energía disponible, los tiempos de interconexión y la capacidad de la red”, explica Diego Hofman, Segment Manager Data Center de EATON Latam.
El estudio Integración de Centros de Datos al Sistema Eléctrico Nacional, señala que desarrollar nuevas líneas de transmisión puede tomar de cuatro a ocho años. Una instalación puede atender su demanda actual y toparse con restricciones al incorporar equipos o responder al crecimiento de sus clientes. El monitoreo de cargas, las herramientas de administración de capacidad y la aplicación de estándares y mejores prácticas pueden ayudar a identificar restricciones y anticipar necesidades de expansión.
El mercado de infraestructura de energía para data centers de IA fue valuado en 25,760 millones de dólares en 2025 y se estima que llegará a 51,850 millones en 2035, según InsightAce Analytic. “Para quien desarrolla, opera o contrata capacidad, la disponibilidad eléctrica se vuelve un criterio de decisión de inversión, porque necesita identificar en dónde está su siguiente límite y qué condiciones debe pedir un cliente a su proveedor”, apunta Germán Andrés Torres Parada, vicepresidente de ICREA.
Los especialistas coincidieron en que cuando aumentan los requerimientos de potencia, la arquitectura eléctrica debe pensarse desde la planeación y no ajustarse después. Germán Andrés Torres Parada propuso habilitar capacidad según las necesidades de operación, mientras Juan Manuel González vinculó la inversión y la adecuación del enfriamiento con la llegada de clientes y sus cargas.
El futuro de la IA depende de las decisiones de infraestructura que se tomen hoy en América Latina. No se puede frenar la tecnología; lo importante es adoptarla con responsabilidad y sostenibilidad y para ello la colaboración entre gobiernos, industria privada y fabricantes es clave.