En un contexto de crecimiento moderado y presión creciente por productividad, las empresas en Colombia enfrentan un desafío cada vez más evidente: mejorar su eficiencia operativa en un entorno donde la ejecución se vuelve determinante para sostener resultados.
De acuerdo con el World Bank, América Latina crecerá alrededor de un 2,1% en 2026, manteniéndose como una de las regiones de menor crecimiento a nivel global, lo que refuerza la necesidad de que las empresas operen con mayor disciplina, control y eficiencia.
Este escenario se refleja también en la percepción de los líderes empresariales. Según el Global CEO Survey de PwC, solo cerca del 30% de los ejecutivos se muestran confiados en el crecimiento de ingresos en el corto plazo, lo que refleja un entorno más exigente para la generación de resultados.
Por otro lado, de acuerdo con McKinsey, la adopción tecnológica avanza más rápido que su capacidad de generar impacto en el negocio, principalmente por limitaciones en la integración y la ejecución operativa.
“En este contexto, la eficiencia deja de estar asociada únicamente a la incorporación de nuevas herramientas y pasa a depender de la capacidad de integrar procesos, datos y áreas de negocio. La fragmentación de sistemas, la falta de visibilidad en tiempo real y la desconexión entre operación y gestión siguen siendo barreras relevantes para mejorar la productividad”, explica Ivaldo Pereira, Head de TOTVS Andina.
Más que un desafío puntual, esta dinámica refleja un cambio en la forma en que las empresas en Colombia abordan la transformación digital: el foco deja de estar en la adopción y pasa a centrarse en la integración como base para competir y sostener el crecimiento en un entorno cada vez más exigente.
Fuente: TOTVS








