El cryptojacking o el hackeo para criptominería se ha convertido en una de las principales amenazas cibernéticas en el mundo. Para comenzar las criptomonedas son una forma de dinero digital, que no tiene ningún respaldo físico, no hay bancos físicos que manejen el dinero y los usuarios gestionan sus propias cuentas de manera anónima.
El criptojacking podría traducirse como una forma de minería de criptomonedas ilegal, que secuestra el poder de procesamiento de las computadoras, para ponerlas a resolver cálculos matemáticos y recibir criptomonedas.
El software malicioso puede ingresar bien sea a través de una descarga o al visitar una página web. Una vez instalado, el software usa nombres de procesos legítimos de Windows para pasar desapercibido y ocupar el rendimiento de la CPU en labores de minería de criptodivisas.
La popularidad del bitcoin en México, ha llegado a 1 millón de cuentas, esta tendencia se ve reflejada en la encuesta global de consumo, elaborada por Statista, posicionando a México con un 9% de la población adoptando la moneda.
Gracias a ello se han vuelto un blanco fácil para los ciberataques, formando parte del 24% de incremento en comparación con 2021 para América Latina, según datos de Kaspersky. El malware de criptomonedas funciona como un parásito que pone la potencia de las computadoras al servicio de la minería de criptodivisas.
Para evitar ser víctima del cryptojacking es esencial implementar las buenas prácticas mínimas de ciberseguridad, mantener el software actualizado, usar contraseñas complejas, no descargar archivos de correos o sitios web sospechosos y controlar las políticas de privilegios del sistema.
Además, también se recomienda desinstalar el software que no se usa (puede estar corriendo malware en segundo plano), aplicar listas blancas y negras de aplicaciones (para controlar lo que se instala en los equipos) y monitorear la actividad del CPU (para detectar anomalías).