La IA está cambiando las reglas del mercado laboral, mientras transforma tareas que durante años definieron numerosos puestos, también obliga a replantear qué significa estar preparado para trabajar. Por eso, el desafío ya no consiste únicamente en dominar una profesión, sino en desarrollar nuevas habilidades al ritmo de una tecnología que redefine las exigencias del empleo.
De hecho, actualmente el 88% de los trabajadores afirma haber aplicado nuevas habilidades en su empleo durante el reciente año, mientras que el 64% tuvo que aprender nuevas herramientas y tecnologías. Los resultados reflejan la magnitud de los cambios en el entorno laboral y la necesidad de que las empresas revisen sus estrategias de talento, de acuerdo con datos oficiales.
Para Haydeé Jaime, Content Strategy Manager de Pandapé, “Cuando las tecnologías cambian las tareas y los procesos, las organizaciones necesitan mirar más allá de la experiencia específica de una persona. Identificar su capacidad para resolver problemas, incorporar conocimientos y desarrollar nuevas competencias permite tomar decisiones de talento con una perspectiva de largo plazo”.
La incorporación de IA transforma tareas, redefine responsabilidades y modifica los perfiles que requieren las empresas. Este cambio también obliga a revisar las descripciones de los puestos para distinguir entre los conocimientos técnicos indispensables y las capacidades que pueden trasladarse de una función a otra.
La velocidad del cambio tecnológico no garantiza que todas las personas tengan las mismas oportunidades para prepararse. Y es que actualmente solo el 51% de los trabajadores en México y el mundo cuenta con los recursos de aprendizaje y desarrollo que necesita, ocho puntos porcentuales menos que hace un año.
Cuando las funciones de un puesto cambian, la experiencia previa no siempre permite anticipar cómo responderá una persona ante responsabilidades diferentes. Por eso, los procesos de selección pueden incorporar criterios que permitan valorar, además de los conocimientos técnicos, las competencias, las habilidades cognitivas y el potencial de desarrollo de cada candidato.
La transformación del trabajo exige una visión del talento capaz de reconocer tanto lo que una persona sabe hacer hoy como las capacidades que puede desarrollar en el futuro. Para las organizaciones, integrar esta perspectiva supone construir equipos mejor preparados para responder a los cambios tecnológicos y ampliar las oportunidades de crecimiento profesional.
Fuente: Pandapé