La IA ya no es el desafío, sino como se implementan

Gartner proyecta que para 2030 más de una de cada diez organizaciones será «AI-first», integrando la IA como eje central de sus decisiones y operaciones de negocio. Sin embargo, muchas compañías todavía enfrentan dificultades para transformar estas iniciativas en resultados concretos para el negocio.

La IA dejó atrás la etapa de la experimentación y comenzó a ocupar un lugar estratégico en las empresas. Gartner proyecta que para 2030 más de una de cada diez organizaciones será «AI-first», integrando la IA como eje central de sus decisiones y operaciones de negocio. Sin embargo, muchas compañías todavía enfrentan dificultades para transformar estas iniciativas en resultados concretos para el negocio.

Para TOTVS la conversación ya no gira en torno a adoptar inteligencia artificial, sino a crear las condiciones para que realmente genere valor para el negocio. Implementar nuevas herramientas de manera aislada no basta para obtener resultados.

La inteligencia artificial amplifica tanto las fortalezas como las debilidades de una organización. Si los procesos no están bien definidos, los sistemas de gestión no están integrados o los datos no son confiables, la tecnología difícilmente entregará el valor esperado. Por eso, la IA genera más valor cuando se apoya en plataformas empresariales modernas, en la nube y con información confiable.

Uno de los errores más frecuentes es iniciar proyectos de inteligencia artificial sin una estrategia clara de negocio. Cuando la tecnología se implementa únicamente por tendencia, sin objetivos concretos, indicadores o casos de uso bien definidos, las iniciativas suelen perder impulso antes de generar resultados consistentes.

En este contexto, TOTVS ha ampliado su estrategia de inteligencia artificial por medio de LYNN, desarrollada para expandir la capacidad de la compañía de crear agentes de IA altamente especializados. Para TOTVS, la aplicación de IA de propósito específico representa un diferencial frente a las herramientas de uso general, ya que estos agentes son capaces de comprender contextos complejos de los entornos de gestión empresarial, ofreciendo mayor precisión, desempeño, gobernanza y seguridad de los datos, además de un menor costo para las empresas.

Finalmente, la tecnología no reemplaza el criterio humano. La IA procesa grandes volúmenes de información en segundos, pero las decisiones estratégicas siguen dependiendo de personas capaces de interpretar el contexto, evaluar riesgos y definir prioridades. Las organizaciones que obtendrán mayores ventajas competitivas serán aquellas que logren combinar tecnología, datos confiables y talento humano dentro de una misma estrategia de transformación.

Fuente: TOTVS

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