El volumen de crédito embebido entre empresas alcanzará los 75 mil millones de dólares

La capacidad de procesar y analizar grandes volúmenes de información en segundos se ha convertido en un factor necesario para que las instituciones financieras aprovechen el potencial de modelos como el crédito embebido sin sacrificar la calidad de sus evaluaciones.

En la última década gran parte de la industria financiera en México concentró sus esfuerzos en recopilar información sobre los usuarios. Sin embargo, hoy el reto es interpretar mejor los datos disponibles, que son en su mayoría diferentes a los que dominaron por mucho tiempo, para entender mejor su comportamiento y tomar decisiones más precisas y en un menor tiempo.

El crecimiento de la banca digital, que ya es utilizada por más de 90 millones de mexicanos según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), así como la expansión del comercio electrónico, los pagos digitales y los servicios bajo demanda, ha generado nuevas fuentes de información que permiten conocer con mayor detalle los hábitos financieros y de consumo de las personas.

La transformación digital del sector financiero y de la industria, ha acelerado ese cambio. Las instituciones financieras, de préstamos o créditos, tienen acceso a un volumen de información que va más allá de los historiales crediticios tradicionales e incorpora variables relacionadas con patrones de consumo, comportamiento transaccional y actividad digital, lo que permite construir modelos de evaluación más precisos, dinámicos y alineados con la realidad financiera actual de los usuarios.

Para las instituciones financieras esta tendencia representa una oportunidad estratégica para mantenerse relevantes en una economía cada vez más digital, ya que acerca el crédito al momento exacto en que surge la necesidad de compra y financiamiento, y permite aprovechar nuevas fuentes de información para evaluar el riesgo.

De acuerdo con estimaciones de la industria hechas por BainCapital, el volumen de crédito embebido entre empresas en Estados Unidos podría ubicarse entre 50 mil y 75 mil millones de dólares durante 2026, lo que representaría un crecimiento de cinco veces respecto a los niveles registrados en 2021 y anticipa el potencial que este modelo tiene en mercados como México.

La capacidad de procesar y analizar grandes volúmenes de información en segundos se ha convertido en un factor necesario para que las instituciones financieras aprovechen el potencial de modelos como el crédito embebido sin sacrificar la calidad de sus evaluaciones. Aquí los motores de decisiones crediticias de última generación, es decir que no son onpremises, juegan un papel fundamental al permitir integrar múltiples fuentes de información.

«Durante muchos años la industria se enfocó en recopilar datos, pero hoy la diferencia está en la capacidad de interpretarlos y convertirlos en decisiones inteligentes. Los usuarios generan información constantemente a través de sus interacciones digitales, sus hábitos de consumo y sus transacciones, y los motores de decisiones permiten aprovechar ese conocimiento para evaluar riesgos con mayor precisión, reducir tiempos de respuesta y ofrecer productos financieros más alineados con las necesidades reales de cada persona», explicó Santiago Etchegoyen, CTO y cofundador de uFlow.

Fuente: uFlow

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