Escalar un negocio de iGaming en América Latina implica gestionar infraestructuras de pago paralelas, fondos de liquidez separados y procesos de conciliación desconectados en cada país. Para los operadores que buscan expandirse a nivel regional, esta fragmentación se ha convertido en un costo tangible: consume tiempo, inmoviliza capital, reduce los márgenes a medida que el negocio crece y aumenta la complejidad operativa con cada nuevo mercado.
Brasil marcó el ritmo con ingresos por 37.000 millones de reales en 2025, el primer año completo del mercado bajo un marco regulatorio, según datos de la Secretaría de Premios y Apuestas (SPA). Argentina, Perú, México y Chile también continuaron atrayendo operadores con estrategias de expansión regional. Sin embargo, en la práctica, estas compañías siguen enfrentándose al mismo obstáculo: infraestructuras financieras que operan de manera aislada, con poca o ninguna interoperabilidad entre sí.
Cada mercado funciona sobre rieles de pago locales sin un equivalente directo en otros países. En Brasil, Pix, incluido Pix Biométrico, representa la gran mayoría de las transacciones, especialmente tras la prohibición del uso de tarjetas de crédito y boletos bancarios para las apuestas. En Argentina, las CVU y las transferencias instantáneas cuenta a cuenta (A2A) impulsan los depósitos y retiros; en México ese rol lo cumplen las transferencias SPEI A2A.
Ninguna de estas infraestructuras de pago se integra de forma nativa con las demás, lo que significa que un operador presente en todos estos mercados termina administrando una infraestructura financiera independiente en cada uno de ellos.
«Vimos venir este escenario antes que el mercado. A medida que la regulación maduró en Brasil, Argentina, Perú, Colombia y el resto de la región, el mayor desafío para los operadores dejó silenciosamente de ser ‘¿podemos ingresar al mercado?’ para convertirse en ‘¿podemos controlar lo que ocurre dentro de nuestra operación?’. Las operaciones financieras fragmentadas son hoy uno de los principales obstáculos para una expansión regional rentable y el problema se agrava, no se reduce, cuanto más crece una empresa”, afirmó Filippos Antonopoulos, fundador y CEO de OKTO PAYMENTS.
Para los proveedores de servicios de pago (PSP), dar soporte a operadores presentes en múltiples mercados requiere mucho más que conectividad con los métodos de pago locales. Exige combinar infraestructura local con una capa centralizada de gestión financiera que proporcione visibilidad en tiempo real sobre los fondos, la conciliación y la liquidez entre distintas jurisdicciones. El objetivo es administrar los pagos no como integraciones independientes por país, sino como un marco unificado de control financiero distribuido en múltiples mercados.
Fuente: OKTO PAYMENTS








