Si hace unos años la cirugía laparoscópica representó una revolución, hoy el foco está puesto en la cirugía robótica. La evolución de la cirugía mínimamente invasiva está impulsando la adopción de sistemas quirúrgicos robóticos, ofreciendo beneficios como menos dolor, cicatrices más pequeñas y estancias hospitalarias más breves por una recuperación más rápida. Se trata del próximo estándar en la medicina para optimizar la gestión hospitalaria y la calidad de vida de los pacientes.
“Hay un gran interés por implementar este tipo de soluciones tecnológicas. Conocemos de cerca la realidad de diversas instituciones médicas del país, donde hay liderazgos cada vez más sólidos que están apostando por proyectos de cirugía robótica. Esto, en parte, se ha logrado gracias a los resultados de diversos estudios sobre los avances y beneficios significativos de esta técnica en la calidad de vida de los pacientes”, explica Macarena Torres, líder de la unidad de cirugía robótica en Surmedical.
En Latinoamérica, el mercado de robots quirúrgicos está impulsado principalmente en países como Brasil, México y Argentina, donde los hospitales están invirtiendo para mejorar sus resultados quirúrgicos. La creciente prevalencia de enfermedades crónicas como el cáncer, donde la precisión robótica es vital, está aumentando la demanda de cirugías mínimamente invasivas.
En Chile, el contexto se presenta desafiante. Sumado al decreto del gobierno de Alerta Sanitaria Oncológica nacional, que exige respuestas rápidas y efectivas para los pacientes, el sistema de salud enfrenta extensas listas de espera y reducciones presupuestarias en un 3%. En este escenario, la cirugía robótica se posiciona como un complemento para, por ejemplo, reducir la ocupación de días/camas, el uso de fármacos y complicaciones post operatorias, liberando recursos críticos.
Implementar un proyecto de cirugía robótica implica la adaptación de espacios y capacitación especializada de personas para la creación de un área quirúrgica nueva. Por otro lado, conseguir los recursos para la adquisición de la plataforma es desafiante. Sin embargo, con la entrada de nuevos oferentes al país y la diversificación de distribuidores, los valores del mercado se están regulando.
En relación a las capacitaciones, no solo hablamos del equipo médico, sino que de todo el personal clínico y administrativo que interactúa con el sistema. En un proyecto de esta índole, el conocimiento y la estandarización de procesos es fundamental para cada área que forma parte de la institución médica, desde esterilización hasta la programación de pabellones.
Es por esto que los programas de capacitación conformados por jornadas de simulación y pasos prácticos están ayudando a estandarizar no solo los entrenamientos a médicos, sino que a todo el ecosistema necesario para la implementación de un programa robótico.
Asimismo, la especialista asegura que el rol de la inteligencia artificial (IA) será un complemento fundamental. “Por ejemplo, en la actualidad, la IA de la plataforma Toumai permite despejar digitalmente el humo generado por la coagulación de tejidos, entregando una imagen nítida del campo quirúrgico, sin perder segundos vitales de cirugía. Además, otra función asociada a la IA es el destaque de vasos sanguíneos en planos donde el tejido adiposo (grasa) no permite distinguir una estructura de otra. Lo que genera una mayor seguridad y precisión para la conservación de anatomía crítica”, concluye.
Aun cuando existen desafíos significativos, el potencial de la cirugía robótica para optimizar recursos, reducir listas de espera y elevar la calidad de vida de los pacientes es innegable. Con la mayor disponibilidad de nuevas plataformas, la reducción de costos de los equipos y una creciente convicción por descentralizar el acceso, esta técnica mínimamente invasiva se convertirá en el estándar de alta complejidad en todo el país.
Fuente: Sur Medical







