La temporada de compras de fin de año ya comienza a movilizar el comercio digital en América Latina. Las promociones anticipadas, las jornadas de descuentos, Black Friday y las compras navideñas concentran cada vez más operaciones en tiendas en línea, aplicaciones de pago y programas de fidelización. Este movimiento representa una oportunidad para las empresas, pero también exige reforzar los controles de seguridad frente al fraude.
En América Latina, las pérdidas por fraude en el comercio electrónico pasaron del 2,7 % de las ventas en 2023 al 4,1 % en 2024, según el informe State of Fraud 2025 de Signifyd. Además, la presión del fraude, medida a partir del valor de los pedidos considerados riesgosos, aumentó un 13 % interanual durante el primer semestre de 2025.
En Brasil, el desafío también se refleja en las cifras de prevención del fraude. Según Serasa Experian, durante 2025 se registraron 2,3 millones de intentos de fraude en las operaciones de comercio electrónico analizadas por sus soluciones antifraude, con un potencial de pérdidas de aproximadamente R$ 2.400 millones.
Los datos regionales y brasileños muestran distintas dimensiones del desafío: mientras las pérdidas por fraude representan una proporción relevante de las ventas del comercio electrónico en América Latina, las cifras de Brasil evidencian el volumen de intentos de fraude que pueden concentrarse en un solo mercado.
Por eso, la preparación para la temporada de compras no debería limitarse a reforzar las plataformas durante los días de mayor tráfico. También requiere revisar quién tiene acceso a la información, qué permisos conserva cada identidad y cómo detectar y responder ante actividades sospechosas.
Desde la perspectiva de Identity Security, las organizaciones necesitan gestionar el ciclo de vida de las identidades, aplicar el principio de mínimo privilegio y mantener visibilidad sobre los accesos a sistemas, aplicaciones y datos sensibles. Estas medidas ayudan a reducir la exposición al riesgo y a limitar el impacto de posibles incidentes, sin depender exclusivamente de la capacidad de los usuarios para reconocer un intento de fraude.
A medida que se acerca el período de mayor actividad comercial del año, la seguridad de las identidades debe formar parte de la preparación operativa de las organizaciones en América Latina. Proteger los accesos y los datos no solo ayuda a reducir los riesgos de fraude: también contribuye a preservar la confianza de los clientes durante toda su experiencia de compra.
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