La IA no solo amenaza con transformar la forma en que los bancos prestan servicios a sus clientes. También podría cambiar la manera en que compiten por el dinero, a medida que agentes capaces de gestionar liquidez y ejecutar operaciones financieras comiencen a tomar decisiones que hoy dependen de las personas.
Maksym Sakharov, cofundador y CEO de WeFi, considera que este proceso no implica necesariamente el desplazamiento de la banca tradicional, sino una transformación de sus modelos operativos. “No creo que la IA reduzca la importancia de los bancos o de las instituciones financieras tradicionales. Creo que cambia aquello que las hará competitivas”, afirma.
Su advertencia coincide con una tendencia que empieza a tomar forma tanto dentro como fuera del mercado de criptomonedas: los agentes de IA podrían convertirse en intermediarios capaces de buscar mejores condiciones financieras, mover capital y ejecutar operaciones automáticamente. Efectivamente, los agentes capaces de optimizar automáticamente las finanzas de los usuarios podrían provocar una mayor movilidad de los depósitos bancarios, trasladando dinero desde cuentas de bajo rendimiento hacia productos con mejores retornos.
La firma analítica Token Terminal identificó esta posibilidad en un análisis reciente sobre agentes de IA y stablecoins. La firma señala que las stablecoins ya representan USD 300.900 millones de capitalización, mientras que los fondos tokenizados alcanzan USD 34.600 millones. En los últimos dos años, los fondos tokenizados pasaron de representar el 3 % de la capitalización de las stablecoins al 11,5 %.
Los datos disponibles sugieren que esta transformación ya comenzó a materializarse. Token Terminal estima que stablecoins, fondos, materias primas y acciones tokenizadas acumulan conjuntamente alrededor de USD 340.000 millones de capitalización.
El crecimiento también se extiende a activos financieros más tradicionales. El valor de los activos del mundo real tokenizados, excluyendo stablecoins, llegó a USD 39.300 millones en septiembre, frente a USD 10.200 millones a comienzos de 2025.
Para Sakharov, sin embargo, el valor de esta expansión no está simplemente en llevar activos financieros a una blockchain. “La verdadera transformación comienza cuando la tokenización cambia el modelo operativo alrededor de un activo, en lugar de modificar únicamente dónde se almacenan los registros de propiedad”, afirma.
La disputa ya no sería únicamente por captar clientes, sino por convertirse en la infraestructura que esos agentes elijan cuando tengan que mover dinero.