Durante años, modernizar la tecnología empresarial parecía tener una dirección clara: migrar sistemas antiguos, consolidar plataformas y reducir costos. La irrupción de la Inteligencia Artificial está cambiando esa lógica. En lugar de avanzar hacia entornos tecnológicos más homogéneos, las organizaciones amplían de forma simultánea el uso de distintas plataformas. Ahora, el desafío es lograr que el ecosistema cada vez más variado funcione como un todo.
Esa es una de las principales conclusiones del State of Modernization Report 2026 de Kyndryl. El 68% de las organizaciones prevé aumentar el uso de al menos cuatro componentes de su entorno tecnológico, mientras que la mitad planea hacerlo en cinco o más, entre ellos SaaS, nube pública y privada, mainframe, infraestructura on-premises, edge computing y nube soberana.
La IA acelera ese fenómeno, ya que es el principal impulsor de un mayor uso de mainframe y edge computing, el segundo para SaaS y nube privada, y una de las principales razones para modernizar redes y aplicaciones. Todas las organizaciones relevadas en el reporte que cuentan con mainframe planean desplegar IA sobre esa plataforma.
El resultado desafía una idea que acompañó buena parte de la transformación digital: modernizar significaba trasladar progresivamente las cargas hacia una arquitectura específica. Hoy, las aplicaciones críticas se distribuyen entre nube pública, nube privada, mainframe y entornos propios. La modernización pasa así por integrar, gobernar y proteger tecnologías diferentes.
“La IA crea nuevas posibilidades y eleva las expectativas sobre los resultados de negocio”, afirma Martin Schroeter, chairman y CEO de Kyndryl. “Modernizar significa prepararse para lo que viene, y los líderes que están logrando mayores avances invierten en todo su entorno tecnológico, fortaleciendo la resiliencia y poniendo esas inversiones al servicio de las áreas donde pueden generar mayor valor”.
Pero administrar esa diversidad también supone nuevos costos y riesgos. Apenas el 9% de las organizaciones afirma tener completamente mapeadas las dependencias entre sus aplicaciones, mientras que una de cada cuatro reconoce que cuenta con un número importante de aplicaciones sin documentar. En una empresa promedio, hay 383 aplicaciones críticas. Esa complejidad acumulada puede ralentizar cada nuevo cambio y aumentar la dificultad de transformar sistemas de misión crítica.
En ese escenario, la IA empieza a cumplir una segunda función: no solo impulsa la modernización, sino que también es una herramienta para acelerar ese proceso. Un 10% de las organizaciones ya implementó IA agéntica en producción para múltiples casos de modernización, entre ellos testing automatizado, descubrimiento y evaluación de entornos legacy, generación de documentación, refactorización de código y traducción de lenguajes.
Los primeros resultados muestran una diferencia. Entre las organizaciones que utilizan IA agéntica en modernización, el 67% está al día o adelantado respecto de sus objetivos, frente al 51% del resto de las empresas que no la usan. Aun así, la adopción todavía se encuentra en una etapa temprana y enfrenta obstáculos vinculados con seguridad, integración, gobernanza, confianza y calidad de los datos.
Como demuestra el reporte, la modernización dejó de ser una discusión tecnológica. Requiere coordinar arquitectura, operaciones, seguridad, finanzas, regulación y talento para obtener resultados concretos. En la era de la IA, la ventaja parece estar en hacer que una infraestructura que inevitablemente es diversa pueda evolucionar de forma continua, segura y coordinada.
Fuente: Kyndryl