En un contexto donde el comercio electrónico y los pagos digitales continúan creciendo en Colombia, cada vez más empresas buscan optimizar sus costos operativos. Sin embargo, cuando se trata de elegir una pasarela de pago, enfocarse únicamente en el precio puede convertirse en una decisión que termine afectando las ventas, la experiencia del cliente y la capacidad de expansión del negocio.
Aunque en el mercado existen múltiples alternativas para procesar pagos, especialistas coinciden en que el verdadero valor de una pasarela no está en cuánto cuesta una transacción, sino en la tecnología, seguridad y herramientas que incorpora para maximizar la aprobación de pagos y acompañar el crecimiento de las empresas.
«Muchas organizaciones comparan únicamente la comisión por transacción, pero ese es solo uno de los componentes de la ecuación. Una pasarela de pago debe analizarse por el impacto que tiene sobre la conversión, la continuidad operativa y la experiencia del cliente. Una diferencia mínima en la tasa de aprobación puede representar miles de ventas adicionales al año», explica Sindy Granada, CEO de Lyra en Colombia.
En ese sentido, la ejecutiva señala que la infraestructura de pagos dejó de ser un componente meramente operativo para convertirse en un activo estratégico para cualquier negocio digital y realiza un análisis de lo que todo ejecutivo debería tener en cuenta al evaluar proveedores para elegir una pasarela de pagos.
Los consumidores esperan poder pagar como prefieran. Tarjetas de crédito y débito, billeteras digitales como Apple Pay y Google Pay, transferencias inmediatas y métodos de pago locales forman parte de un ecosistema que evoluciona constantemente. Mientras mayor sea la cobertura, menores serán las posibilidades de perder una venta por no ofrecer la opción adecuada.
La protección de las transacciones es uno de los aspectos más relevantes. Una plataforma robusta debería incorporar certificaciones como PCI DSS, autenticación reforzada mediante 3D Secure, Network Tokenization para proteger la información de las tarjetas y herramientas inteligentes de prevención de fraude que reduzcan riesgos sin afectar la experiencia de compra.
Cada paso adicional durante el checkout incrementa la probabilidad de abandono del carrito. Por ello, la pasarela debe ofrecer una experiencia ágil, optimizada para dispositivos móviles y capaz de integrarse fácilmente con billeteras digitales y otros métodos que simplifican el proceso de compra.
Cambiar de pasarela cuando una empresa comienza a expandirse suele ser un proceso costoso y complejo. Por eso resulta fundamental evaluar aspectos como la disponibilidad de APIs, plugins para las principales plataformas de e-commerce, integración para aplicaciones móviles y de escritorio, soporte especializado y capacidad para operar en diferentes países sin necesidad de desarrollar soluciones independientes para cada mercado.
Otro aspecto que las empresas suelen pasar por alto es la relación con las entidades financieras. En muchos casos, negociar directamente con el banco adquirente puede representar mejores condiciones económicas que operar bajo modelos agregadores de pago, además de permitir una acreditación más rápida de los fondos. Lo importante es que la pasarela tecnológica sea capaz de integrarse con esa estrategia y ofrecer flexibilidad para acompañar la evolución del negocio.
«Hoy una pasarela de pago debe ser un socio tecnológico y no simplemente un procesador de transacciones. La conversación ya no debería centrarse únicamente en cuánto cuesta procesar un pago, sino en cuánto contribuye esa tecnología a vender más, reducir el fraude, mejorar la experiencia del usuario y preparar a la empresa para crecer», concluye Granada.