Las stablecoins trascienden el segmento cripto

La región procesó más de USD 730 mil millones en transacciones cripto, de los cuales USD 324 mil millones, un incremento interanual del 89%, fluyeron a través de stablecoins.

Las stablecoins ya no son un instrumento de nicho dentro del ecosistema cripto; se están convirtiendo en infraestructura financiera fundamental. Hoy facilitan pagos cotidianos, remesas internacionales y transacciones corporativas transfronterizas tanto en economías emergentes como desarrolladas.

América Latina alberga algunos de los casos de uso más avanzados: en 2025, la región procesó más de USD 730 mil millones en transacciones cripto, de los cuales USD 324 mil millones, un incremento interanual del 89%, fluyeron a través de stablecoins. En Brasil, más del 90% de los flujos cripto involucran stablecoins, mientras que en Argentina, donde la inflación superó el 200% en períodos recientes, representan más del 60% del volumen cripto total.

El motor de esta adopción no es la especulación, sino la necesidad. En Argentina, las stablecoins funcionan como mecanismo para acceder al dólar estadounidense y proteger los ahorros. En América Central y Bolivia, están transformando los corredores de remesas: frente a un costo promedio de transferencia del 6% por canales tradicionales, las transferencias en stablecoins pueden costar menos del 1% y liquidarse de forma casi inmediata.

La magnitud de la demanda es significativa: según datos del sector, siete de cada diez personas en América Latina ya utilizan stablecoins para transferencias internacionales, impulsadas por el hartazgo ante las comisiones bancarias y la depreciación de las monedas.

Solo el corredor Estados Unidos-México procesa alrededor de USD 6.500 millones en remesas anuales basadas en stablecoins a través de plataformas como Bitso, lo que representa aproximadamente el 10% del flujo total de esa ruta. Los casos de uso se han expandido mucho más allá de las remesas: empresas de toda la región están adoptando stablecoins para nóminas, productos de ahorro denominados en dólares y líneas de crédito con garantía en stablecoins.

«Creemos que las stablecoins ya no compiten con el sistema financiero; se están integrando a él. Lo que ocurre en América Latina es especialmente significativo, la adopción no está impulsada por la especulación, sino por la necesidad. Pagos que llegan en segundos, remesas que cuestan una fracción de las alternativas tradicionales y acceso a un activo de referencia estable en entornos de alta inflación. La infraestructura que sustenta este caso de uso debe ser institucional desde el principio», explicó Luis Ayala, Director General para América Latina en BitGo.

Fuente: BitGo

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