En la carrera global por la Inteligencia Artificial, uno de los grandes desafíos es lograr que la IA actúe de forma autónoma y segura. La industria entra en la era de los “agentes”: herramientas capaces de programar, acceder a bases de datos y ejecutar transacciones por sí solas.
Pero esa autonomía abre una pregunta crítica: ¿cómo evitar errores costosos o fraudes cuando una IA maneja dinero? Para atacar este problema que obsesiona a Silicon Valley, alumnos de la Universidad de San Andrés desarrollaron AgentPay, una solución de ciberseguridad pensada para la nueva era de la IA autónoma.
Creado por Ignacio Aracena, Mauro Proto Cassina y Nicolás Spagnuolo, el sistema funciona como un “escudo financiero” para agentes de IA: intercepta operaciones en tiempo real, valida la integridad de las transacciones y bloquea intentos de fraude antes de que el dinero sea transferido.
El escenario: la llegada del gigante de la IA a la región. Este logro tuvo lugar en el hackatón «Push to Prod», un evento que marcó un hito para el ecosistema tecnológico local: fue la primera visita oficial de Anthropic —la compañía detrás de la IA Claude— a Sudamérica.
Organizado en conjunto con Kaszek y Digital House, el desafío convocó a más de 3.000 aspirantes, de los cuales solo 250 fueron seleccionados para competir. Tras una jornada intensa de desarrollo, el equipo de San Andrés se impuso ante la mirada de un jurado experto, llevándose el primer premio: U$S 30.000 en créditos de APIs de Anthropic y U$S 2.000 en efectivo otorgados por Kaszek.








