El cuello de botella ya no está en producir datos, sino en interpretarlos

“Esta lógica resulta especialmente relevante en organizaciones que trabajan con conocimiento sensible, específico o altamente contextual. En lugar de consultar a la IA, se trata de dialogar con la propia documentación, amplificando su valor sin perder control ni rigor”, explicó Barbara Aceto, Manager de redbee.

Durante años, el desafío de las organizaciones fue generar información. Hoy el problema es exactamente el inverso. El cuello de botella ya no está en producir datos, sino en interpretarlos en conjunto y convertirlos en decisiones.

En ese contexto aparece NotebookLM, no “sabe” más que lo que se le carga y, justamente, en ese límite es donde radica su verdadero valor. NotebookLM funciona como un entorno de análisis sobre un corpus cerrado. Las respuestas siempre están ancladas a las fuentes originales, lo que permite mantener trazabilidad, preservar el lenguaje propio del dominio y evitar inferencias basadas en información externa.

“Esta lógica resulta especialmente relevante en organizaciones que trabajan con conocimiento sensible, específico o altamente contextual”, explicó Barbara Aceto, Manager de redbee. “En lugar de “consultar a la IA”, se trata de dialogar con la propia documentación, amplificando su valor sin perder control ni rigor”.

El impacto real aparece cuando la herramienta se aplica a tareas que históricamente demandaron tiempo y esfuerzo humano intensivo: identificar patrones entre documentos, contrastar decisiones tomadas en distintos momentos, detectar inconsistencias, resumir grandes volúmenes de información o preparar criterios para definiciones técnicas y de negocio.

En un escenario donde la complejidad organizacional no deja de crecer, la ventaja competitiva ya no está en producir más documentación, sino en interpretarla mejor. Herramientas como NotebookLM señalan un cambio de época: menos inteligencia artificial como oráculo universal y más IA como capa de comprensión aplicada al conocimiento propio.

Integrada al flujo diario de trabajo, puede convertirse en un aliado clave para sostener decisiones con contexto, escalar conocimiento, transformar información dispersa en criterio compartido y devolverle al profesional el control sobre lo que ya sabe.

Fuente: Redbee

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