El pasado 27 de agosto, el Banco de México (Banxico) y la CNBV pusieron a consulta cambios al marco de las redes de pagos con tarjeta, siendo la interoperabilidad uno de sus ejes.
Para CLAI Payments, empresa de tecnología transaccional que moderniza el ecosistema de pagos en Latinoamérica, el desafío será traducir esa exigencia regulatoria de interoperabilidad en una capacidad tecnológica que funcione de manera segura, continua y sin fricciones.
El ecosistema de pagos con tarjeta en México podría entrar en una nueva etapa.
En paralelo, el Banxico abrió una segunda consulta sobre las reglas de las infraestructuras que conectan a bancos y procesadores cada vez que se hace un pago con tarjeta. La propuesta busca que estos sistemas puedan procesar transacciones entre sí de forma más sencilla y con menores costos para comercios y usuarios.
Al mismo tiempo, contempla medidas para fortalecer la competencia, la gestión de riesgos y la ciberseguridad. Aunque parte del debate público puede centrarse en los beneficios de la reducción de costos, para CLAI Payments el alcance tecnológico de la interoperabilidad merece especial atención: detrás de una experiencia aparentemente sencilla, como hacer un pago con tarjeta, hay un intercambio de información entre distintas infraestructuras, protocolos y procesos que ocurre en cuestión de segundos.
“La interoperabilidad real no ocurre en la terminal, sino detrás de ella. Esto se logra cuando los diferentes sistemas pueden enrutar una transacción y completar sus procesos con continuidad y seguridad, sin que el comercio o el usuario perciba la complejidad técnica. El reto es convertir ese mandato regulatorio en una garantía diaria”, señaló Albeiro Cortés, CEO de CLAI Payments.
Sin embargo, para que esto funcione, no basta con conectar sistemas. También es necesario que puedan intercambiar información de forma compatible, procesar y dirigir las transacciones correctamente, mantener la operación ante posibles fallas y proteger los datos. Por ello, la propuesta también contempla medidas relacionadas con continuidad operativa, gestión de riesgos y ciberseguridad.
De hecho, las tarjetas de crédito y débito siguen siendo el medio de pago electrónico más utilizado en México. Durante 2024 concentraron el 57.9% de las operaciones al menudeo, con 9,887 millones de transacciones por un valor total de 5.8 billones de pesos, de acuerdo con la información más reciente reportada por Banxico.
“Para bancos y procesadores, el reto es evitar que cada nueva conexión requiera una integración distinta. Por el contrario, la interoperabilidad debe simplificar ese proceso, apoyarse en estándares comunes y permitir que las instituciones modernicen su infraestructura”, explicó Cortés.
¿Cómo pueden los negocios prepararse para una mayor interoperabilidad?
Una mayor interoperabilidad también podría facilitar la entrada de nuevos participantes al ecosistema de pagos. Contar con reglas más claras y consistentes puede reducir barreras y favorecer la participación de instituciones financieras, empresas tecnológicas y nuevos servicios.
Para CLAI Payments, las empresas pueden comenzar a prepararse desde ahora, poniendo atención en tres aspectos:
Revisar qué tan flexible es su infraestructura de pagos. Los sistemas deben permitir integrar nuevos proveedores, servicios o métodos de pago sin requerir desarrollos complejos cada vez que el negocio necesita evolucionar.
Ganar mayor autonomía tecnológica. Contar con una infraestructura flexible permite integrar nuevas capacidades y hacer cambios con mayor agilidad, evitando depender de múltiples soluciones y manteniendo el control sobre la gestión y evolución de la operación transaccional.
Mantener los estándares de seguridad. Una mayor conectividad también implica mayores exigencias de protección de datos, monitoreo y capacidad para mantener las operaciones ante fallas o interrupciones.
La interoperabilidad debe convertirse en una capacidad real del ecosistema y no quedarse únicamente en el plano regulatorio. Esto implica construir infraestructuras capaces de conectar a más participantes de forma simple, segura y eficiente, sin trasladar esa complejidad a comercios o usuarios.
“México tiene una oportunidad importante para hacer más sencillo y competitivo su sistema de pagos. La interoperabilidad debe traducirse en más opciones, menos fricciones y una mejor experiencia para empresas y usuarios, siempre manteniendo la seguridad como prioridad”, concluyó Cortés.