Tecnología

miércoles, 07 de abril de 2021 | 3:30 pm

La Inteligencia Artificial aplicada a la actividad agropecuaria en Colombia

Actualmente, la IA, unida al Big Data y al loT, está imprimiendo un impulso a la actividad agropecuaria colombiana que a medio plazo promete dar un giro determinante en su producción.

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(Colombia)

La digitalización está ganando terreno sin importar el sector de la industria al que se enfrenta. Tanto es así, que actualmente la Inteligencia Artificial (IA), unida al Big Data y al Internet de las Cosas (loT), está imprimiendo un impulso a la actividad agropecuaria colombiana que a medio plazo promete dar un giro determinante en su producción.

Aquellas herramientas de Inteligencia Artificial que en sus comienzos ganaban popularidad mientras afrontaban el reto de imponerse a la mente humana en complejos juegos de estrategia en los que la máquina partía en clara desventaja ante la imposibilidad de detectar gestos y patrones en sus rivales, en la actualidad son dirigidas a objetivos mucho más ambiciosos y están ya presentes en la mayoría de aspectos de nuestras vidas.

Es de sobra conocido que el sector agropecuario es un motor esencial dentro de la economía de Colombia. Prueba de ello es que genera el 20% del empleo del país, por no mencionar que representa el 7% del Producto Interior Bruto (PIB) nacional. Unas cifras que ponen en valor que el agro no solo es esencial en la demanda alimenticia del país, sino que además supone el segundo mayor recurso en sus exportaciones, tan solo por detrás del área minera energética.

De entre todos los productos agrícolas, el mercado floricultor colombiano goza de una gran popularidad en todo el planeta, situándose como el segundo mayor exportador de flores del mundo tras los Países Bajos. Pese a todo, este sector padece cada año los riesgos que corren la mayoría de cultivos tradicionales, como son los caprichosos efectos ambientales y climáticos.

Es justo en este punto donde toman una especial relevancia las nuevas tecnologías. Variables como el suelo, la luz, la humedad, la temperatura o la efectividad en el control de plagas, pueden determinar de manera absoluta el éxito de una cosecha. Es por ello que unas herramientas tecnológicas adecuadas pueden paliar en buena medida sus efectos negativos.

Apuesta por la agricultura de precisión

La Inteligencia Artificial de Wiga ha llevado a cabo una serie de soluciones tecnológicas basadas principalmente en el aprendizaje autónomo y en el desarrollo de sus algoritmos. En base a la información que aportan una serie de sensores instalados en los cultivos que recogen diferentes parámetros (temperatura, radiación, niveles de oxígeno o humedad relativa y del suelo) para posteriormente ser analizados y almacenados en la nube de Microsoft Azure, se pueden predecir las variables de un modo más eficiente para poder tomar las decisiones más adecuadas.

En un ejemplo llevado a la práctica, esto supone que se pueden predecir con mayor acierto unas caídas acusadas de temperatura para ser mitigadas con calefactores que eviten un daño irreparable en el cultivo. Paralelamente a lo anterior, dicho monitoreo en la temperatura y radiación va a aportar una serie de datos que van a ser definitivos para predecir el número de flores o frutos que podrán tener en el mercado en un determinado periodo.

Según Hugo Arrubla, director Comercial de Wiga, estas herramientas de IA permiten almacenar históricos y anticipar las posibilidades de heladas y otros tipos de alertas con una mayor precisión, para de este modo poder hacer frente a estas adversidades y paliar las pérdidas en la cosecha.

Las aplicaciones de esta tecnología de Wiga no se detienen aquí. Otra de las alternativas de esta IA es la optimización del riego en función de las necesidades del cultivo. Por medio de unos cálculos matemáticos, se evalúa la evaporación que sufren las plantas. Tras combinar esto con la temperatura del cultivo, se analiza en las plataformas de la nube de Microsoft y se aplica solamente la cantidad necesaria de agua que requiere la panta para cumplir su ciclo. De este modo, no solo se minimizan las pérdidas en la cosecha, sino que además se optimizan los recursos hídricos y se puede llegar a reducir el consumo de agua hasta en un 50 por ciento.

Un método muy similar al anterior se emplea en el control de plagas. Mientras que, en lo que respecta a la luminosidad del cultivo, dispone de cuatro sensores entre los que se incluye el de radiación par. Este método calcula la luz que requiere la planta para realizar la fotosíntesis y en qué momento estarán listas las flores.

La gama de soluciones de esta innovación tecnológica contribuirá sin duda al crecimiento económico de este importante sector en Colombia. Un hecho que a la vez viene a confirmar que en un futuro inmediato la Inteligencia Artificial tendrá una influencia determinante sobre casi cualquier actividad laboral.  

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