Las mujeres ocupan alrededor del 36.5% del personal ocupado en el sector manufacturero, de acuerdo con la Encuesta Anual de la Industria Manufacturera del INEGI. Esta cifra representa 1.76 millones de empleos que sostienen la operación de plantas textiles, automotrices y electrónicas; sin embargo, cubrir el segundo y tercer turno con talento femenino sigue siendo un desafío operativo en distintas regiones del país.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la conversación sobre la participación de las mujeres en la industria suele centrarse en acceso y liderazgo. Sin embargo, para muchas plantas manufactureras el desafío comienza antes de entrar a la línea de producción: garantizar un traslado seguro que permita cubrir turnos críticos y sostener la operación.
“En jornadas nocturnas y turnos extendidos, el traslado hacia y desde los centros de trabajo se convierte en un factor determinante. La exposición a zonas con poca iluminación, tiempos de espera prolongados o rutas sin monitoreo incide en la rotación, complica la cobertura de vacantes y limita la capacidad productiva”, afirma Rodrigo Martínez, CEO de Kolor.
Cuando una trabajadora renuncia por condiciones de traslado inseguras, el impacto va más allá del reemplazo inmediato. La empresa asume costos de reclutamiento, inducción y capacitación, mientras enfrenta periodos de menor capacidad instalada. En sectores como el textil y de confección, donde la participación femenina es mayoritaria, la falta de transporte con estándares claros de seguridad puede acelerar la rotación y retrasar la cobertura de determinadas posiciones.
Cada salida se traduce en días perdidos para reemplazar y entrenar a una nueva trabajadora, con efectos acumulativos en tiempos de entrega y cumplimiento de órdenes y pedidos.
El registro de rutas permite anticipar riesgos antes de que se conviertan en incidentes. Una parada no programada o un desvío generan alertas que activan protocolos de seguridad en tiempo real, protegen a las colaboradoras y reducen vulnerabilidades operativas para la empresa.
“Las organizaciones que atraen y sostienen talento femenino de alto nivel no dependen de la suerte, dependen de métricas. Supervisan rutas, corrigen desvíos y toman decisiones con datos. La movilidad laboral ya no es un trámite administrativo; es un factor crítico del negocio. Quien la ignore enfrentará rotación, vacantes crónicas y capacidad instalada subutilizada. Resolver el traslado no solo protege a las colaboradoras: determina qué industrias podrán expandirse y en qué regiones será posible hacerlo”, concluye Rodrigo Martínez, CEO de Kolors.
Fuente: Kolors







