México: Solo el 8% de las pymes participa activamente en mercados internacionales

El país atrae niveles históricos de inversión extranjera, pero miles de pymes siguen fuera de las cadenas globales porque carecen de certificaciones, formalidad operativa y capacidad financiera para cumplir los estándares que exigen las multinacionales.

México recibe miles de millones de dólares en inversión extranjera y acumula récords de IED año tras año. El problema está justo debajo de esa cifra: las empresas que llegan buscan proveedores mexicanos y, en la mayoría de los casos, no los encuentran.

Únicamente el 8% de las pymes participa activamente en mercados internacionales, según BBVA Research. Las organizaciones transnacionales no seleccionan socios comerciales por precio; exigen certificaciones vigentes, facturación auditada y el estándar de calidad de cada componente.

“Las organizaciones que operan al margen de sus obligaciones fiscales o que carecen de registros formales quedan automáticamente descartadas para participar en cualquier cadena de valor global. Detrás de esa informalidad también hay una mentalidad de corto plazo que no se alinea con las expectativas de los compradores globales”, explica Gabriel Uribe, Director Ejecutivo del Capítulo de Ciudad de México de The Global Chamber.

Cuando una empresa internacional evalúa un proveedor en México, revisa cumplimiento normativo, capacidad técnica certificada y solidez financiera para mantener contratos de largo plazo. En este sentido, las certificaciones sectoriales funcionan como requisitos mínimos para participar en cadenas de suministro globales.

Uno de los obstáculos más grandes es el capital de trabajo. «Financiar los ciclos de pago de 60 o 90 días que suelen imponer las multinacionales resulta prácticamente imposible. Además, actualizar procesos productivos añade otro costo de entrada que la mayoría no puede cubrir con las condiciones de financiamiento disponibles», agrega Uribe.

Las compañías internacionales que no encuentran proveedores locales calificados resuelven el problema de otra manera: importan componentes, traen socios comerciales de otros mercados o desarrollan capacidad interna. Cada vez que eso ocurre, una empresa mexicana pierde un contrato que pudo traducirse en ingresos estables.

«Certificarse, formalizar operaciones y demostrar solidez financiera va mucho más allá de cumplir requisitos administrativos; representa la base de la confianza que buscan los compradores globales. El primer paso es cambiar la mentalidad y empezar a tomar estas decisiones antes de que llegue la oportunidad, porque quienes esperan a estar listos descubren que la ventana ya está cerrada», concluye Gabriel Uribe. Fuente: Global Chamber

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