Cómo las ciudades pueden convertir tiempo de cuidados en economía

Una reducción del 10% del tiempo de cuidado permitiría liberar más de 5,742 millones de horas al año, un volumen de tiempo que hoy está fuera del mercado y que podría destinarse a trabajo, educación o generación de ingresos.

Un estudio internacional impulsado por la Fundación Friedrich Naumann, en colaboración con Noubi Advisors, posiciona a Bogotá como uno de los casos más avanzados en el mundo en el uso del diseño urbano para reducir la carga del cuidado y liberar tiempo con impacto económico.

El informe, titulado “Planeación urbana con perspectiva incluyente de cuidados”, analiza cómo las ciudades pueden intervenir sobre una de las variables menos visibles de la economía: el tiempo que millones de personas dedican al cuidado no remunerado. En América Latina, este trabajo equivale a entre el 16% y el 28% del PIB de los países, según estimaciones de la CEPAL.

El hallazgo central del estudio no es el tamaño de esta economía, sino su potencial de transformación. A través de una nueva métrica —las “horas recuperables”— el estudio demuestra que el diseño urbano puede reducir el tiempo dedicado al cuidado y convertirlo en actividad económica, empleo o formación.

Como referencia empírica, el modelo aplicado en México muestra que una reducción del 10% del tiempo de cuidado permitiría liberar más de 5,742 millones de horas al año, un volumen de tiempo que hoy está fuera del mercado y que podría destinarse a trabajo, educación o generación de ingresos.

Bogotá aparece como uno de los casos más sólidos. El sistema de Manzanas del Cuidado ha logrado devolver hasta 12 horas semanales a mujeres cuidadoras mediante la reorganización territorial de servicios. Más de 370,000 mujeres han sido beneficiadas por un modelo que no se basa en construir nueva infraestructura, sino en coordinar salud, educación, atención y servicios comunitarios dentro de un mismo entorno.

El impacto es directo: menos traslados, menos tiempo perdido en coordinación individual y más tiempo disponible. Ese tiempo es el que puede destinarse a trabajar, estudiar o emprender.

El estudio identifica en Bogotá un cambio de lógica en la política pública. El cuidado deja de ser un tema sectorial y se convierte en un eje de planeación urbana. Al concentrar servicios en proximidad, la ciudad reduce la carga operativa diaria del cuidado y mejora la eficiencia del tiempo.

“El tiempo es la variable que conecta el cuidado con la economía. Cuando una ciudad organiza sus servicios para devolver tiempo, amplía la libertad real de las personas y su capacidad de generar ingresos”, señala María Jose Sacedo, de la Fundación Naumann.

El contraste es claro en contextos donde estas condiciones no existen. El estudio documenta traslados de hasta seis horas en días de hospitalización, servicios desconectados y una carga de coordinación que recae completamente en las familias. Estas condiciones limitan la posibilidad de sostener empleo y profundizan brechas económicas, especialmente en mujeres.

El informe concluye que el futuro de las ciudades no se define sólo por su infraestructura o tecnología, sino por su capacidad de devolver tiempo y por lo tanto, libertad a las personas que las habitan. En ese escenario, Bogotá se posiciona como un caso de referencia internacional en cómo el diseño urbano puede incidir directamente en la economía.

Fuente: Fundación Friedrich Naumann

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