ESET presenta un análisis del mapa del cibercrimen en América Latina basado en su telemetría, con datos recopilados durante el último año. El estudio observa cómo se distribuyen las amenazas en distintos países de la región y cuáles son las principales detecciones registradas en cada uno.
El análisis identifica a Perú, México, Argentina, Brasil y Colombia como los países con mayor actividad de malware en América Latina. Si bien cada territorio presenta características propias, también es posible identificar patrones comunes en las campañas de cibercrimen, como la presencia recurrente de ciertas familias de malware utilizadas en distintos países.
“Al analizar la telemetría de la región es posible observar que muchas amenazas se repiten en distintos países. Esto puede indicar cooperación entre grupos que operan en América Latina o que un mismo grupo está distribuyendo variantes específicas de malware en varios territorios”, comenta Daniel Cunha Barbosa, especialista en seguridad informática de ESET Latinoamérica.
En Perú, país que encabeza la lista, se registró un crecimiento gradual en las detecciones de amenazas y en algunos casos se convirtió en el punto inicial de campañas que luego se extendieron a otros países latinoamericanos. Muchos de los ataques están dirigidos a organismos gubernamentales y sectores críticos.
El análisis también destaca la presencia recurrente de Rugmi en distintos países de la región. Este tipo de malware funciona como downloader, es decir, permite analizar la infraestructura del entorno comprometido antes de desplegar la carga maliciosa final.
“El uso de etapas previas a la infección permite a los atacantes analizar el entorno comprometido antes de continuar con el ataque. Este enfoque dificulta que los equipos de seguridad identifiquen rápidamente qué tipo de amenaza están enfrentando y complica el análisis del artefacto principal”, agrega Barbosa.
Otro aspecto relevante es la alta presencia de detecciones de phishing genérico, identificadas como Trojan.PDF/Phishing y Trojan.HTML/Phishing. Estas detecciones incluyen diferentes variantes, pero se consideran genéricas porque no es posible asociarlas directamente con amenazas más estructuradas.
Por último, el análisis también resalta la detección del exploit CVE-2012-0143 en Argentina, una amenaza que aprovecha un manejo inadecuado de la memoria en herramientas de la suite Office. A pesar de su antigüedad —más de catorce años—, continúa siendo efectiva para los ciberdelincuentes debido al número de detecciones observadas.
Fuente: ESET








