Economia

jueves, 02 de febrero de 2017 | 7:35 pm

Turismo internacional en caída libre

Entre 2012/2015 se perdieron 27.220 millones de dólares. La situación parece no cambiar en el inicio de 2017.

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(Buenos Aires, Argentina)

Turismo en el mundo

Desde la imposición del cepo, el déficit del turismo internacional se convirtió en una de las principales fuentes de salida de divisas: entre 2012-2015 se perdieron U$S 27.220 millones en el mercado formal. Esta cifra, supera incluso el rojo del sector energético acumulado en dicho período (U$S -23.450 millones).

Tras el sinceramiento cambiario, la sangría de dólares por turismo se recortó levemente, ya que en 2016 el déficit del sector se redujo a U$S 7.660 millones, cuando el año anterior había sido de U$S 8.400 millones (-9% anual).

Sin embargo, dicha mejora responde exclusivamente a una mayor liquidación de los dólares en el mercado formal, ya que los viajes de los argentinos al exterior continuaron aumentando en 2016 y la llegada de turistas al país cayó por segundo año consecutivo. En los últimos años, el turismo internacional profundizó su déficit.

Llega la temporada de vacaciones y con ella aparecen los planes de viaje entre aquellos que buscan escapar de la rutina del año. Pese a que el viajar es un placer para la mayoría, en los últimos años el turismo se convirtió en un gran dolor de cabeza para la economía argentina: desde 2012, la sangría de divisas por esta vía creció de forma sistemática. Conforme a las cifras del Balance de Pagos del INDEC, la pérdida neta de dólares de la cuenta de turismo trepó a U$S 11.100 millones entre 2012 y 2015, promediando U$S 2.775 millones por año. En contrapartida, entre 2008 y 2011, el promedio anual alcanzó U$S 1.070 millones mientras que en el período 2004-2007 el saldo fue prácticamente nulo. Está claro que el deterioro del saldo de divisas del turismo internacional obedeció al progresivo encarecimiento en dólares (abaratamiento) de nuestra economía (del resto del mundo), y a ese proceso se le sumó el efecto del cepo cambiario.

Por un lado, las restricciones sobre la compra de moneda extranjera para atesoramiento convirtieron a los viajes al exterior en una de las pocas fuentes para acceder al “dólar barato”. Así, de acuerdo al balance de pagos, el gasto internacional de los argentinos trepó de U$S 6.400 millones promedio por año entre 2008 y 2011, a US 8.000 millones anuales en 2012-2015. A su vez, la brecha cambiaria que se abrió entre el dólar oficial y el paralelo (promedió 48% entre 2012 y 2015) por las restricciones operantes permitió sostener el influjo de divisas proveniente del turismo receptivo en nuestro país.

Es que la elevada brecha cambiaria, hacía que los dólares físicos que traían los extranjeros tengan mayor valor al cambiarse en el mercado paralelo. Esto explica porque a pesar de la profundización del atraso, los ingresos por turismo receptivo se mantuvieron en torno a  U$S 5.200 millones anuales desde 2012. Pero no todos los extranjeros liquidaban sus divisas en el mercado paralelo: principalmente lo hacían los de los países limítrofes y aquellos que no debían rendir cuentas de sus gastos. Así, pese a que el gasto de los turistas extranjeros en nuestro país se mantuvo estable, este se canalizó crecientemente al circuito informal. Por caso, de los U$S 20.700 millones que ingresaron al país en concepto de turismo receptivo entre 2012-2015, tan sólo U$S 6.500 millones pasaron por el mercado oficial, es decir menos de un tercio del total.

De hecho, si tomamos los datos del mercado formal de cambios del Banco Central, la pérdida de divisas por turismo durante la vigencia del cepo asciende a U$S 27.220 millones, superando incluso el déficit energético acumulado en dicho período (US$ -23.450 millones). Pese al fin del cepo y la devaluación, se incrementó el déficit del turismo El primer objetivo del gobierno de Mauricio Macri fue normalizar el mercado cambiario para apuntalar la oferta de dólares y alentar la llegada de inversiones. Así, la oferta de divisas que se había resentido en la época del cepo, creció considerablemente a lo largo del 2016. Sin embargo, pese a los avances en este frente (eliminación de las restricciones a la compra de dólares y la devaluación), el año pasado no se registraron mejoras significativas sobre el resultado de la cuenta de turismo internacional.

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