Resiliencia democrática, la clave para responder al avance de los autoritarismos

La Fundación Libertad analiza la influencia de China, Rusia e Irán en las economías y políticas de Argentina y Chile. China es el principal socio comercial de Chile y el segundo de Argentina, pero junto con los acuerdos comerciales, también ha crecido la controversia respecto del costo económico y democrático.

La Fundación Libertad presentó los resultados del informe “Construyendo resiliencia: las democracias de Argentina y Chile frente a la influencia autoritaria extranjera de China, Rusia e Irán”. Se trata de un documento que expone las actividades de tres gobiernos no democráticos en Argentina y Chile, analiza los casos más controversiales, y describe las consecuencias económicas, políticas y culturales que están generando en ambos países.

“Hemos documentado el gran aumento de acuerdos poco transparentes y de dudoso beneficio económico para Chile y Argentina. Éstos perjudican a los países a largo plazo, centralmente en 3 ámbitos: 1) propaganda autoritaria que daña los valores de la democracia, la conciencia ecológica y los derechos humanos; 2) pérdidas económicas por acuerdos a precios preferenciales, inversiones caras e innecesarias; y 3) aumento de acuerdos poco transparentes y descenso de los controles independientes indispensables para prevenir la corrupción y cuidar la calidad democrática”, afirma Santiago Fraga, director de la iniciativa.

“El informe es una iniciativa de la Fundación Libertad con el apoyo del Instituto Republicano Internacional. Según el análisis, de los tres regímenes autoritarios analizados, el de China es el que ejerce la influencia económica más fuerte sobre Chile y Argentina, siendo el primer socio comercial de Chile, y el segundo socio comercial de la Argentina”, sostiene Fraga, director de la iniciativa. En la actualidad, el vínculo comercial con China representa el 39% de las exportaciones y el 30% de las importaciones de Chile; en Argentina los porcentajes son del 9% y el 22% respectivamente.

¿A qué costo? Las inversiones chinas no están exentas de controversias. Tanto en Argentina como en Chile la estrategia de inversiones china se focaliza en el sector energético, que representa el 54% de ellas en Chile y el 75% en Argentina entre 2000 y 2020. En el caso local, la inversión que ha suscitado más interés es la de una central nuclear, anunciada en 2022 pero que ha recibido críticas de expertos por la no divulgación de estudios de factibilidad, por tratarse de una tecnología poco testeada, sin transferencia de tecnología y con un costo -inicial- de 10.000 millones de dólares. Y requeriría, al menos, 7 años para generar energía.

Por su parte, la influencia de Rusia es menor que la de China en ambos países y en todos los niveles. En términos de vínculos comerciales, la sumatoria de los intercambios con Chile y Argentina alcanzaron los 1.300 millones de dólares en 2021, pero ni las importaciones ni las exportaciones superaron el 2,5% del total del comercio exterior de Argentina en los últimos treinta años. Chile, que reabrió su embajada en Rusia en 1990, alcanzó un intercambio comercial de 819 millones de dólares en 2021, poniendo especial interés en la explotación del litio.

En un mundo crecientemente globalizado y cada vez más consciente de los beneficios del intercambio, no se trata de cerrar puertas a los acuerdos sino diseñar una relación resiliente frente a los gobiernos autoritarios. No valoran la democracia, la transparencia, ni custodian adecuadamente los derechos humanos, la relación debe tener otros controles”.

Santiago Fraga, director de

¿Qué podemos hacer para fortsalecer las democracias en America Latina? En este sentido, el informe publicado por Fundación Libertad ofrece cuatro recomendaciones para:

  • Tomar conciencia sobre los vínculos con regímenes autoritarios: China, Rusia e Irán no son países que tengan un sector privado independiente del gobierno; por lo tanto, los recaudos que se deben tomar a la hora de firmar acuerdos o hacer negocios con ellos deben ser mayores que los que se toman en países donde este sí es el caso y donde sí es posible confiar en el debido proceso en caso de disputas.
  • Privilegiar las relaciones con las democracias liberales: si los regímenes autoritarios son menos confiables a la hora de establecer vínculos con ellos, se deben privilegiar las relaciones con aquellos países donde sí rige el Estado de derecho. En países que cuentan con organismos de control efectivos y un poder judicial independiente, las empresas actúan con mayor transparencia y están sujetas a reglas estables.
  • Promover la transparencia y la rendición de cuentas en los vínculos comerciales: toda vez que los gobiernos de Argentina o Chile se vinculen con organismos o empresas provenientes de otros países, especialmente de aquellos que no sean democráticos, es fundamental implementar mejores estrategias de control para garantizar los alcances de los acuerdos y mitigar los riesgos económicos, sociales y políticos.
  • Definir una política exterior: no definir una política exterior abre las puertas al debilitamiento de la democracia argentina en el futuro cercano. Los cambios de gestión y de ideologías respecto a los vínculos con otros países, dificultan el relacionamiento a largo plazo y también la confiabilidad de los países frente al mundo.

Estas recomendaciones evidencian la necesidad de fortalecer los mecanismos de resiliencia democrática que prevengan, no solamente la dependencia económica ante países no democráticos, sino también el aumento de la corrupción, la falta de transparencia y potenciales avances antidemocráticos.

Fuente: Fundación Libertad

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