Latinoamérica no es una región aislada al momento de hablar de bitcoin (BTC) y criptomonedas. De norte a sur, el ecosistema disruptivo es cada vez más conocido y se ha vuelto una parte intrínseca de las economías de los países latinos.
Lejos de operar únicamente como instrumentos de especulación financiera, BTC y las stablecoins (activos digitales vinculados al dólar estadounidense), ya se consolidan como herramientas de tesorería y transferencia de valor entre usuarios y empresas latinoamericanas.
«Nuestra misión siempre ha sido entregar soluciones de dinero cross-border modernas, facilitando que nuestros usuarios operen de forma ágil y eficaz”, señala Sebastián Reyes, director de analítica de Vita Wallet. “En la actualidad, el usuario latinoamericano promedio no solo busca comprar criptomonedas, sino que busca solucionar un problema real”.
Para el directivo de Vita Wallet, en Latinoamérica destaca la necesidad de “mover fondos de manera ágil y protegerse de la devaluación”, para lo cual se cobijan con BTC (como refugio de valor a largo plazo) y stablecoins (para resguardarse de la devaluación).
Esto lo constata la firma de análisis de blockchains Chainalysis, que en su más reciente informe de adopción de criptomonedas destacó que Latinoamérica registró más de 730.000 millones de dólares en volumen de transacciones con activos digitales durante el último año, lo que representa cerca del 10% del total global.







