Los actos por la investidura del republicano Donald Trump como presidente de Estados Unidos, a la que se prevé que asistan este viernes unas 900.000 personas, estarán marcados por tres días de celebraciones, incluido el clásico desfile desde el Capitolio a la Casa Blanca, pero más allá de las celebraciones también se realizarán numerosas protestas contra el mandatario.
Con espectaculares fuegos artificiales sobre el monumento más simbólico de Washington, y con la familia reunida ante un imponente Abraham Lincoln de mármol sentado a sus espaldas, Donald Trump comenzó a paladear ayer a la noche el inicio de su fiesta de asunción, que culminará hoy con la jura como 45° presidente de los Estados Unidos en el Capitolio. Con la llegada al poder del presidente más impopular e impredecible de la historia, el país se abrirá a una etapa de enorme incertidumbre y tanto aquí como en el mundo se examinará con lupa toda acción del nuevo habitante de la Casa Blanca.