Los pagos digitales en México avanzan con fuerza. Durante 2024, el 56.5% del volumen total de operaciones de compra se realizó con tarjeta de débito o crédito, según el Banco de México.
Cada pago digital registra el monto, la hora, el comercio y, en muchos casos, el tipo de producto. Lo que antes era una compra anónima pasa a formar parte de un conjunto de datos que impulsa el análisis de comportamiento, la evaluación de riesgo y el diseño de estrategias comerciales.
Por otra parte, en compras menores de 500 pesos, el 85.2% de las personas continúa usando efectivo, de acuerdo con la CNBV, esta resistencia al cambio revela una oportunidad para los comercios, sobre todo en temporadas donde los gastos imprevistos aumentan.
“Los negocios pequeños suelen operar con márgenes ajustados. Al implementar medios de pago digitales, pueden ver qué días venden más y cuándo necesitan reabastecerse”, explica Javier Huerta, Country Manager de Flow en México.
Cada transacción genera información. El cliente aporta datos que fortalecen su historial crediticio; el comercio sabe quién compra y con qué frecuencia regresa; y las instituciones financieras analizan el comportamiento y el riesgo para ajustar sus estrategias. Es un círculo virtuoso que beneficia a todos.
“Para los proveedores de servicios de pago como Flow, el reto está en hacer que la tecnología sea accesible para cualquier tipo de negocio, sin importar su tamaño. La digitalización de pagos es el presente y el futuro de la supervivencia para grandes, medianas y pequeñas empresas, especialmente en temporadas con picos de consumo”, concluye Javier Huerta.
Fuente: Flow








