La creciente adopción de las criptomonedas ha suscitado una pregunta importante: pese a los mecanismos de cifrado con los que opera este ecosistema, ¿pueden robarse los activos digitales? La respuesta corta es sí, aunque el riesgo generalmente no reside en la criptomoneda en sí, sino en la obtención ilícita de claves privadas, frases de recuperación, credenciales, cuentas o mecanismos de autenticación.
De acuerdo con la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, una criptomoneda es un activo digital que generalmente existe únicamente de forma electrónica. Para gestionarlo, los usuarios emplean billeteras digitales, que pueden ser aplicaciones conectadas a internet o dispositivos físicos que almacenan las claves privadas fuera de línea.
Debido al crecimiento y la aceptación del mercado, los ciberdelincuentes han desarrollado nuevas estrategias de fraude y engaño para obtener acceso ilícito a esos elementos y, con ello, tomar el control de los activos digitales. Por esta razón, la prevención requiere proteger tanto la identidad de los usuarios como las transacciones y los mecanismos de acceso.
“El crecimiento de la industria de criptomonedas está obligando a las plataformas a fortalecer sus capacidades de monitoreo y prevención de fraude desde etapas muy tempranas. El desafío no es frenar la innovación, sino construir soluciones para evitar el fraude en criptomonedas donde crecimiento y confianza avancen al mismo tiempo”, explica Javier Herrera Zumztein, director de Monitoreo de Transacciones y especialista en crímenes financieros de Sumsub Latinoamérica.
El mercado de criptoactivos en México continúa expandiéndose. Impulsado por el crecimiento de exchanges, plataformas de activos digitales y nuevos modelos financieros basados en blockchain, el país ocupa el cuarto lugar en América Latina y el número 23 a nivel global en adopción de criptomonedas, de acuerdo con el Índice Global de Adopción de Criptomonedas de Chainalysis.
Este crecimiento representa nuevas oportunidades para la industria financiera digital, pero también plantea la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección de usuarios y plataformas. Según el informe Panorama de la Industria de Criptomonedas 2026, elaborado por Sumsub, México se posicionó entre los 10 países con mayor incidencia de fraude en la industria de criptomonedas en Latinoamérica durante 2025, con una tasa equivalente al 1.3% de los intentos de verificación registrados.
La cifra se mantiene por debajo del promedio mundial de 2.2% y ligeramente por debajo de la media regional. No obstante, la expansión del mercado refuerza la importancia de prevenir el fraude y fortalecer la supervisión financiera sin afectar la experiencia de los usuarios legítimos.
Datos de Sumsub revelan que el 55% de las empresas del sector reportó haber experimentado fraude al menos una vez durante 2025, mientras que el 15% reconoció no saber si había sido víctima de actividades fraudulentas. Esto refleja la necesidad de mejorar las capacidades de detección y monitoreo dentro de la industria.
El 74% de las empresas del sector prioriza actualmente la precisión en la verificación por encima de la velocidad de incorporación de usuarios, mientras que el 57% ya prioriza herramientas de detección de fraude impulsadas por inteligencia artificial.
Estas tecnologías también están ayudando a reducir fricciones operativas. En América Latina y el Caribe, los tiempos de verificación disminuyeron de 24 a 20 segundos durante 2025, equivalente a una mejora del 17%, mientras que la tasa de aprobación de usuarios legítimos alcanzó el 95%, una de las más altas registradas en la región, según información de Sumsub.
La conversación en México sobre las soluciones para evitar el fraude en criptomonedas ya no gira únicamente alrededor de la innovación financiera o la adopción tecnológica. Conforme el ecosistema crece, también aumenta la necesidad de construir modelos que fortalezcan la confianza de usuarios, instituciones y reguladores sin generar fricciones innecesarias.
Parte de este desafío consiste en mantener procesos ágiles sin perder capacidad de supervisión. Aunque las tasas de fraude en América Latina disminuyeron 7% durante 2025, los proveedores continúan enfrentando retos relacionados con falsos positivos, tiempos operativos y experiencia del usuario, de acuerdo con el análisis regional de Sumsub.
Fuente: Sumsub