Lo que hoy se considera una prueba puede ser muy diferente de lo que era hace apenas unos años. Las capturas de pantalla, que suelen utilizarse como registro práctico de un pago, un mensaje o una conversación en línea, son difíciles de aceptar sin cuestionamientos. Aunque desde ESET advierten que estas siempre han podido manipularse y que la IA generativa y otras herramientas disponibles han hecho que crear falsificaciones convincentes sea más rápido y sencillo que nunca.
“Una captura de pantalla puede parecer convincente, pero desde eso no significa necesariamente que el pago, la reserva o la conversación sean auténticos. Esta realidad representa una mala noticia para los consumidores, que ya enfrentan un aumento masivo del fraude digital, y también para las organizaciones expuestas a riesgos financieros, regulatorios y reputacionales.”, advierte Mario Micucci, Investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.
Una captura de pantalla no es más que una imagen de algo que apareció en una pantalla. Puede aportar contexto útil, pero no proporciona información confiable acerca de quién la creó ni de si la transacción o conversación subyacente es auténtica. Puede haber sido recortada, editada o modificada de otras maneras, o incluso generada completamente desde cero mediante alguna de las numerosas herramientas disponibles en el mercado.
Se trata de una forma débil de evidencia admisible desde el punto de vista legal. Por sí solas, las capturas de pantalla no tienen el mismo valor probatorio que los registros originales, los identificadores de transacciones, los registros de sistemas o la información obtenida directamente de la plataforma o servicio involucrado.
Las capturas de pantalla son una herramienta accesible y eficaz para que los estafadores engañen a sus víctimas. Desde la perspectiva empresarial, los equipos internos y los que interactúan con clientes suelen recibir capturas de pantalla como evidencia. “Incluso cuando estos intentos no prosperan, consumen tiempo y recursos. Los equipos de soporte, prevención de fraude y pagos pueden verse obligados a revisar historiales de cuenta, registros de transacciones e información de entrega para determinar qué ocurrió realmente”, destaca Micucci.
Desde ESET recomiendan nunca confiar en una captura de pantalla como evidencia de que un artículo fue enviado o de que un pago fue realizado, ni para verificar cualquier otra afirmación. Comprobar siempre la información directamente en el marketplace, servicio de pagos o cuenta bancaria correspondiente, utilizando la aplicación o el sitio web oficial, y no un enlace proporcionado por otra persona.
Si se participa en una disputa, una captura de pantalla puede servir como respaldo. Pero siempre debe acompañarse de evidencia concluyente, como números de referencia de transacciones o correos electrónicos originales que respalden tu caso.
El mismo principio se aplica a reservas, reembolsos y facturas. Una captura de pantalla muestra únicamente lo que el remitente quiere que se vea. La confirmación debe provenir de la organización que supuestamente emitió ese registro. Comunicarse con ella a través de un número de teléfono, aplicación o sitio web obtenido de manera independiente.
“Nada de esto significa que las capturas de pantalla sean inútiles. Siguen siendo una forma práctica de mostrar un mensaje de error, documentar lo que apareció en una pantalla o brindar a los investigadores un punto de partida. Pero deberían considerarse material complementario y no una fuente definitiva de verdad. Una captura de pantalla convincente puede indicar dónde buscar. La confirmación debe provenir de un sistema o canal que el remitente no pueda controlar”, concluye Micucci de ESET.
Fuente: ESET






