Hace rato que las wallets cripto dejaron de ser un juguete para traders, en América Latina, el ecosistema movió casi u$s1,5 billones entre julio de 2022 y junio de 2025, con una curva que se aceleró fuerte a fines de 2024 y comienzos de 2025.
En ese mapa, la región ya no aparece sólo como “promesa”: es uno de los polos más dinámicos del mundo. Y Argentina, lejos de correrse, siguió consolidando su lugar: en el Índice Global de Adopción 2025 de Chainalysis quedó en el puesto 20 a nivel mundial, mientras Brasil se ubicó 5°, lo que confirma que el Cono Sur se volvió una plaza central para entender el nuevo negocio de pagos, ahorro y transferencias sobre rieles cripto.
En ese recorrido, Satoshi Tango ocupa un lugar singular, su evolución también sirve para leer el cambio de época. El exchange clásico mutó hacia un ecosistema con varias capas: compra y venta de cripto, portfolio, stablecoins para dolarizarse, rendimientos diarios acreditados en la misma moneda y sin bloqueo de fondos, soporte 24/7, seguridad con biometría y segundo factor de autenticación.
A eso se le sumó una pata cada vez más visible de pagos: la posibilidad de operar con QR, usar Pix en Brasil desde la app y hasta abonar con USDT en experiencias vinculadas a QR con cashback en Tether Gold. El mensaje de fondo es claro: la wallet ya no se vende sólo como puerta de entrada al mercado, sino como interfaz cotidiana entre pesos, dólares digitales y consumo real.
“Hace diez años la conversación pasaba por convencer a la gente de que bitcoin existía y podía tener valor. Hoy el usuario nos exige otra cosa: que esa tecnología le resuelva la vida, le cuide el ahorro y además le permita pagar, viajar o mover plata con menos fricción”, podría sintetizar Matías Bari, CEO de Satoshi Tango.
El reporte 2025 de Lemon señaló que el país registró 5,4 millones de descargas de apps cripto durante 2025, mientras que el promedio de usuarios activos mensuales fue cuatro veces mayor al del ciclo alcista de 2021 y 20% superior al de 2024. El propio informe remarca que en la Argentina las stablecoins empezaron como cobertura frente a inflación y devaluación, pero hoy se usan cada vez más como infraestructura financiera para mover, recibir y usar dinero.
Esa lectura dialoga con la literatura académica: un paper publicado en 2024 en el Journal of Strategy and Management analizó el caso argentino y destacó la relevancia de las stablecoins en economías de alta inflación como instrumento de resguardo del poder adquisitivo.
Chainalysis detectó que, entre julio de 2024 y junio de 2025, las compras de stablecoins explicaron más de la mitad de las adquisiciones en exchanges cuando el ingreso se hace desde pesos argentinos, reales brasileños o pesos colombianos. Y cuando se baja al detalle argentino, la foto es todavía más elocuente: un informe privado sobre el primer semestre de 2025 mostró que el 85% de las compras en Argentina fueron stablecoins; dentro de ese bloque, USDT concentró 78% y USDC otro 7%, mientras que bitcoin quedó muy por detrás con 4%. En otras palabras, el usuario promedio argentino entra al mundo cripto, antes que nada, buscando dólar digital.
La tendencia no se limita al segmento retail. Un reporte de PCMI destacó en 2024 que los pagos con stablecoins alcanzaron u$s4,7 billones en los doce meses previos a octubre de ese año y que el volumen se multiplicó por diez desde 2020. En paralelo, informó en 2025 que el volumen operado con stablecoins por clientes institucionales más que se duplicó entre el segundo semestre de 2024 y el primero de 2025, con un avance muy fuerte entre proveedores de servicios de pago y verticales como gaming. Es decir, el fenómeno que en Argentina nació como cobertura minorista hoy también se está convirtiendo en infraestructura de tesorería, comercio exterior y pagos transfronterizos en toda la región.
Fuente: Satoshi Tango







