La morosidad en el crédito crece de forma sostenida y el uso de stablecoins alcanza máximos históricos en el país. Los datos muestran dos tendencias simultáneas que comparten un denominador común: la pérdida de confianza en el sistema financiero tradicional.
Al mismo tiempo, el mercado global de stablecoins supera los USD 315.000 millones, según DefiLlama. Argentina se mantiene entre los países con mayor adopción de criptoactivos a nivel mundial, con un volumen de transacciones que la ubica en el segundo lugar de América Latina (USD 93.900 millones en el período analizado), de acuerdo con Chainalysis.
“En este contexto, las stablecoins (principalmente USDT y USDC) representan más del 60 % del volumen on-chain en mercados emergentes similares”, afirma Maria Fernanda Juppet, CEO de la exchange Notbank by Cryptomarket, quien observa cómo los usuarios argentinos de su plataforma, hacen uso cotidiano del dólar digital. “Es sorprendente lo avanzado y alto que es la penetración que tienen las stablecoins en Argentina en comparación con otros países de la región”.
Según la consultora EcoGo, la irregularidad en las carteras de crédito no bancario alcanzó el 23,9% en enero de 2026. En el segmento bancario, los niveles también subieron hasta ubicarse en torno al 10,6 %, el punto más alto en más de 20 años según estimaciones basadas en datos del Banco Central de la República Argentina.
Este aumento es particularmente agudo en ciertos subsegmentos, como los créditos otorgados por vendedores de electrodomésticos, donde la morosidad alcanzó el 41% en promedio durante 2025 (frente al 14% de diciembre 2024), según el mismo informe de EcoGo basado en datos del BCRA.
Este salto refleja tasas elevadas, ingresos reales estancados y una mayor dificultad de las familias y pymes para cumplir con las cuotas. El resultado es un debilitamiento del vínculo con el crédito convencional, que pasa de ser una herramienta de acceso al dinero a una fuente de presión adicional.
La suba de la morosidad no es solo un dato crediticio: es una señal de que el sistema financiero tradicional empieza a perder capacidad de ordenar el comportamiento económico. Cuando el crédito deja de ser una herramienta de expansión y pasa a ser una carga, el vínculo con bancos y fintechs se debilita.
En paralelo, el crecimiento de las stablecoins no responde solo a la cobertura cambiaria, sino a un cambio más profundo: los usuarios ya no eligen únicamente en qué moneda ahorrar, sino en qué infraestructura operar.
Fuente: Helipagos








