En este contexto, son las empresas de tecnología e infraestructura financiera quienes están liderando el camino hacia una adopción más amplia de soluciones multidivisa. Tal es el caso de Pomelo, que ha desarrollado una infraestructura de procesamiento que permite que las empresas puedan brindarle a sus usuarios la posibilidad de gestionar sus saldos en múltiples monedas mediante una sola tarjeta, sin costos por conversiones de tipo de cambio.
En este marco y particularmente en Argentina, donde el avance hacia un sistema bimonetario está comenzando a permitir que el peso coexista en el mercado con otras monedas, las tarjetas multidivisa se convierten en una herramienta esencial para facilitar esta transición.
“La competencia de monedas que plantea el gobierno actual en el país, da lugar al surgimiento de tarjetas en dólares, un producto que Pomelo ya tiene implementado desde fines de 2024”, explicó Santiago Witis, Country Manager de Pomelo en Argentina.
Entonces, ¿qué es una tarjeta multidivisa? Una de sus principales ventajas es que son los usuarios quienes pueden elegir en qué moneda pagar. Además, eliminan o reducen considerablemente los costos asociados a la conversión de divisas, ahorrando tiempo y dinero, lo que brinda una mayor transparencia financiera. Este cambio de paradigma en el sistema de pagos impacta a los usuarios pero también a las empresas.
Estas tarjetas no solo benefician a las empresas, sino que también representan una herramienta crucial para la inclusión financiera en la región. Al simplificar las transacciones y reducir los costos asociados, estas soluciones democratizan el acceso a servicios financieros avanzados.
Sin dudas, el futuro de las transacciones internacionales en América Latina está evolucionando rápidamente gracias a soluciones innovadoras como las tarjetas multidivisa. Mientras las empresas continúan adaptándose a un entorno globalizado, este tipo de productos se vuelve esencial para habilitar un comercio más fluido, competitivo y accesible en toda la región.
Fuente: Pomelo