El Senado de Brasil escuchó los argumentos de la defensa y la acusación en el juicio político contra la presidente suspendida, Dilma Rousseff, y ahora se apresta a dictar la sentencia definitiva.
La acusación contra Dilma Rousseff, suspendida el pasado 12 de mayo, tiene relación con la emisión de tres decretos que alteraron los presupuestos sin la aprobación del Congreso y atrasos en depósitos en la banca pública que generaron costosos intereses y se configuraron como créditos, según la acusación.
Muchos especulan con la posible salida de la jefa de Estado separada de su cargo, ya que 54 legisladores votaría en favor del impeachment, 20 en contra y 7 indecisos. La abogada de la acusación, Janaina Paschoal, consideró «probados» todos los cargos contra la mandataria y exigió al Senado su destitución.
«El fraude está comprobado y los senadores no pueden votar al margen de esa realidad», declaró Paschoal, quien dijo apoyarse en declaraciones de los testigos escuchados, las voluminosas pruebas presentadas por la acusación y los propios balances del Estado.