Argentina fue uno de los primeros países en registrar acciones sistemáticas de manipulación digital mediante cyber troops (grupos organizados, generalmente vinculados con gobiernos o partidos, que operan en redes para influir en la conversación pública)
Desde 2018 el ecosistema digital argentino pasó de una desinformación “artesanal” a un modelo algorítmico automatizado; la inteligencia artificial produce y amplifica mensajes (videos, audios y textos sintéticos). Durante la campaña presidencial de 2023 se detectaron redes masivas de cuentas falsas gestionadas por empresas de marketing político, orientadas a manipular algoritmos y amplificar candidatos.
Las “granjas de iPhone” representan una nueva modalidad de automatización masiva, basada en dispositivos reales y utilizada para spam, estafas y phishing político (fraude mediante mensajes falsos). Además de robots, detrás de muchas campañas digitales hay personas organizadas que, junto con IA, trabajan para burlar los filtros y simular apoyo genuino; se trata de usuarios humanos coordinados con software de inteligencia artificial para sortear controles de plataformas.
Existe un mercado informal activo de compra y venta de cuentas falsas, seguidores y bots en WhatsApp y Facebook, que alimenta la manipulación algorítmica y la instalación artificial de agenda (temas más relevantes para la discusión pública).
El presente estudio del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de UADE revela que Argentina fue uno de los primeros países del mundo en registrar operaciones sistemáticas de manipulación digital. En 2017, el Oxford Internet Institute ya señalaba la existencia de “ciber-ejércitos” vinculados con actores políticos locales. Desde entonces, el fenómeno continuó y se sofisticó.
Si en sus inicios la desinformación era ejecutada por trolls humanos y bots relativamente simples, desde 2018 el ecosistema argentino experimentó una transformación estructural. Hoy predomina un modelo automatizado, en el que la inteligencia artificial genera contenidos sintéticos – videos, audios, imágenes y textos – capaces de simular con notable realismo a dirigentes políticos.
El fenómeno no se limita a cuentas automatizadas. Este estudio detecta la coexistencia de modelos híbridos: humanos coordinados mediante bots de Telegram, mercados paralelos de compra de seguidores, click farmers, personas que cobran por generar “me gusta”, seguidores o clics falsos, y “granjas de iPhone” que operan con dispositivos reales para evitar bloqueos. La frontera entre lo orgánico y lo artificial se vuelve cada vez más difusa.
Fuente: UADE








