Un correo que parece enviado por un jefe, una llamada con la voz de un directivo o un video aparentemente real pueden convertirse hoy en la puerta de entrada de un ciberataque. Con el avance de la inteligencia artificial, estos engaños son cada vez más creíbles y difíciles de identificar.
De acuerdo con un estudio realizado por la consultora Gartner, el 62% de las organizaciones ha experimentado incidentes relacionados con deepfakes o ingeniería social apoyada en IA, mientras que El 29% de las organizaciones sufrió ciberataques dirigidos a los sistemas y aplicaciones de inteligencia artificial generativa que utiliza en sus operaciones durante el último año.
El uso cotidiano de herramientas como ChatGPT, Gemini o Copilot también está abriendo nuevos puntos de exposición dentro de las compañías, especialmente cuando los colaboradores ingresan documentos, datos de clientes, información de proyectos, código fuente o contenidos internos para agilizar sus tareas.
Según TELUS Digital, el 57% de los empleados corporativos que utiliza herramientas de IA generativa reconoce haber introducido información sensible o confidencial en plataformas públicas. A esto se suma que diferentes análisis han identificado que entre el 8% y 13% de los prompts enviados a herramientas GenAI contienen datos que pueden representar riesgos de seguridad.
“La inteligencia artificial está permitiendo hacer en minutos tareas que antes podían tomar horas o días, por lo que pretender frenar su uso dentro de las organizaciones no es una solución realista. El desafío está en reconocer que los empleados ya la están utilizando y establecer controles para que esa ganancia en productividad no termine exponiendo información crítica para el negocio”, explica Alejandro Navarro, country manager GMS, multinacional en ciberseguridad.
El reto es mayor porque la adopción avanza más rápido que las políticas internas y, según distintos estudios, solo entre el 29% y 67% de las organizaciones cuenta con lineamientos formales y visibles sobre el uso de inteligencia artificial generativa, dejando una brecha entre la incorporación de estas herramientas y los controles necesarios para proteger la información.
Así como la IA está ampliando las capacidades de los atacantes, también está permitiendo acelerar la identificación y respuesta frente a amenazas. Entre enero y agosto de 2026, el Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) de GMS registró que el 80% de los eventos de seguridad fue notificado automáticamente a los clientes, mientras que el 4% de las detecciones fue identificado directamente por su motor de inteligencia artificial.
Fuente: GMS