Con el crecimiento de las transacciones digitales y la consolidación de modelos de negocio online, la verificación de identidad online se ha convertido en un factor determinante para la protección del usuario y la continuidad operativa de las organizaciones.
En sectores como la banca, las fintech, los monederos electrónicos, las plataformas de préstamos y los criptoactivos, donde la identidad funciona como el punto de acceso a todo el ecosistema de servicios, el proceso de onboarding ha pasado a ser un punto crítico para la experiencia del usuario y el nivel de riesgo que asume cada institución.
Fechas como el Día de la Protección de Datos Personales funcionan como un recordatorio de que los datos no son solo un conjunto de registros, sino identidades, historias y derechos que deben resguardarse con rigor. No obstante, mientras la digitalización avanza, los riesgos lo hacen a un ritmo aún mayor. Uno de los fenómenos más preocupantes es el crecimiento del fraude basado en deepfakes, que registró un incremento interanual de 484% en México.
Este escenario de amenaza constante coincide con un cambio profundo en las expectativas de los usuarios, que hoy demandan procesos de alta inmediatos, sin fricciones y alineados con una vida cada vez más digital. Sin embargo, acelerar el proceso de onboarding en una empresa sin rediseñar los controles es un riesgo directo para los ingresos, la reputación y la continuidad del negocio.
De acuerdo con Miguel González, Country Manager de Sumsub México, “los atacantes hoy son más sofisticados, más rápidos y utilizan tecnologías que hace unos años parecían reservadas a agencias de inteligencia. Los deepfakes y el robo de identidad sintética ya forman parte del riesgo cotidiano que enfrentan las instituciones financieras”.
Desde una perspectiva de negocio, garantizar la protección de los datos personales, sin sacrificar una experiencia ágil para el usuario, se ha convertido en una responsabilidad tanto operativa como regulatoria.
Fuente: Sumsub








