La empresa de desarrollo de software a medida, Belatrix posee entre sus desarrollos de innovación un Blockchain Lab, con objetivos de investigación y desarrollo, con el fin de aportar valor a sus clientes en Latinoamérica y Estados Unidos.
En un contexto empresarial, este libro contable distribuido que es Blockchain puede utilizarse también para registrar tokens que permitan garantizar la identidad digital, rastrear mercaderías, transferir títulos sobre bienes, preservar documentos de manera inalterable, e incluso agregar inteligencia a una transacción cualquiera sea su naturaleza.
Aunque los tokens sobre Blockchain resulten interesantes, la idea general es que estos sistemas deben representar procesos verificables. Una transacción comercial moderna no consiste simplemente en la transferencia de algo, sino que previamente se deben satisfacer procesos, realizar verificaciones, constatar balances, etc. Y es ahí donde aparecen los contratos inteligentes (smart contracts) para ayudar con esos procesos.
Los contratos inteligentes son pequeñas piezas de software que se ejecutan en forma autónoma y descentralizada en Blockchain antes que la transacción esté finalizada. Esto significa que el código del contrato es ejecutado en cada nodo de la red Blockchain, y en forma independiente todos deben llegar al mismo resultado.
Una característica fundamental es que además de ejecutar la lógica programada, pueden recibir y almacenar datos, tokens, criptomonedas, o una combinación los anteriores, y luego a partir de las reglas predefinidas decidir autónomamente qué hacer con ellos. Por ejemplo, distribuirlos a otras cuentas, a otros smart contracts, entre otros.
Juan Diego Bonelli, responsable del laboratorio de innovación de Blockchain de Belatrix sostuvo que “Es importante destacar que una vez publicados en el Blockchain, los smart contracts no pueden ser modificados y su ejecución es autónoma. Por lo tanto, y a diferencia de los contratos tradicionales, con los smart contracts no hay posibilidad de incumplimiento, censura, fraude, o interferencia de terceras partes”.
Y agregó que: “al ser una aplicación de software, tampoco presentan ambigüedades o áreas grises sujetas a interpretación, y su estado de cumplimiento en cada momento puede ser fácilmente verificado. Todo ello agrega una capa de confianza adicional a las transacciones en un Blockchain”.
El potencial revolucionario de estos contratos no se limita a la ejecución automática de transacciones, ni a la representación digital de un contrato, sino que al ser piezas de software flexibles capaces de resolver cualquier problema computacional, hacen posible la construcción de Apps, o aplicaciones distribuidas, que son aplicaciones sin un servidor o entidad central de control, y que corren a través de una red de computadoras. Son ellas quienes dan origen a lo que se denomina Blockchain 2.0.
Actualmente muchos esfuerzos se están enfocando en la estandarización de tecnologías, su adecuación a los procesos de negocio, en la integración y coordinación de múltiples Blockchain dentro de una cadena de valor, creando estándares de auditoría, regulaciones, servicios para facilitar la administración y la seguridad, y sobre todo buscando soluciones a los desafíos de escalabilidad para poder masificar la plataforma.
Pero pese a las dificultades y la inmadurez actual del sistema, el futuro del intercambio de valor descentralizado y las Apps parece inminente. La tecnología Blockchain se está popularizando cada día más y algunas consultoras estiman que para el 2022 los smart contracts estarán siendo utilizados por más del 25% de las organizaciones a nivel global.