La sexta versión del Reporte de Ciberseguridad 2026, elaborado por el Centro de Ciberinteligencia (CCI) de Entel Digital, evidencia un cambio relevante en el patrón de amenazas que enfrentan las organizaciones en Chile y la región. Durante el último año, los ataques de filtración de datos en Chile aumentaron un 188%, retomando una tendencia al alza tras la caída observada en 2024.
El informe señala que este crecimiento está fuertemente asociado a la venta de accesos iniciales, es decir, métodos utilizados por los atacantes para conseguir acceso no autorizado; y a la reutilización de credenciales robadas, una etapa clave para posteriores ataques de ransomware, fraude corporativo y extorsión.
Eduardo Bouillet, director del CCI, destaca que, ante este escenario, “es muy positivo el avance que está haciendo Chile en regulación, mediante la creación de la ANCI y la implementación de la nueva Ley de Protección de Datos este año, fortaleciendo la custodia y el uso responsable de la información”.
Uno de los principales hallazgos del reporte es la consolidación de los infostealers como una de las amenazas con mayor presencia durante 2025. Este tipo de malware permite la sustracción silenciosa de credenciales y datos sensibles, facilitando su posterior venta y reutilización para accesos iniciales, movimiento lateral dentro de las organizaciones y campañas de extorsión.
El reporte indica que Chile mantuvo una actividad acotada de ransomware durante 2025, con una disminución sostenida desde 2023, asociada a una mayor madurez institucional, avances regulatorios y mayor conciencia organizacional.
No obstante, a nivel global, el ransomware continúa consolidándose como una industria altamente organizada, con un crecimiento cercano al 20% en el número de grupos activos respecto de 2024, impulsado por modelos de Ransomware-as-a-Service (RaaS) y esquemas de doble y triple extorsión.
El director del CCI concluye que “en 2026 la ciberseguridad deja de ser solo un desafío tecnológico para convertirse en un factor crítico de sostenibilidad del negocio. Las organizaciones deben evolucionar hacia modelos de resiliencia operativa capaces de anticipar amenazas, reducir su exposición al riesgo y responder con rapidez ante incidentes inevitables. La verdadera ventaja competitiva estará en quienes logren proteger la continuidad de sus servicios, la confianza de sus clientes y la estabilidad de sus ecosistemas digitales.”








