GURPI, la fintech argentina, habilita el acceso a activos productivos de la nueva economía urbana

● En este escenario surge GURPI, una solución de financiamiento clave para que los trabajadores de la economía de plataformas, que generalmente quedan fuera del sistema financiero tradicional, accedan fácilmente a un nuevo vehículo para mejorar sus condiciones de movilidad y, consecuentemente, sus ingresos mensuales.

Con más de un millón de personas generando ingresos como repartidores o conductores, la economía de plataformas se ha consolidado como una nueva dinámica del mercado laboral actual de nuestro país.

Frente a la necesidad de acceder a mejores condiciones de movilidad por parte de los riders, es decir pasar de una bicicleta a un ciclomotor, se encuentran frecuentemente imposibilitados de acceder al sistema tradicional de crédito, o bien, sólo pueden recurrir a alternativas de financiamiento que están por fuera de sus posibilidades y alejadas de su realidad laboral.

Ante estas barreras de acceso surge GURPI, una solución de financiamiento diseñada para complementar a la industria bancaria convencional y habilitar el acceso a activos productivos de la nueva economía urbana, de una forma 100% digital y con entrega inmediata.

A diferencia del crédito tradicional, que suele basarse en recibos de sueldo, historial bancario o garantías convencionales, la fintech utiliza un motor de riesgo propio que combina esta información con datos alternativos vinculados al desempeño laboral del usuario como la recurrencia de actividad, la capacidad de generación de ingresos y el comportamiento operativo.

“Nos dimos cuenta de que muchos repartidores elegían la bicicleta no por elección, sino por las barreras de acceso al crédito o la falta de capacidad de ahorro suficiente como para poder tener otro tipo de vehículo propio. A partir de esa realidad desarrollamos un modelo que convierte su desempeño laboral en una variable central de evaluación y les permite redefinir su perfil crediticio, y acceder a una moto 0km”. Juan Manuel Manfroni, Cofundador & CEO de GURPI

“Lo mismo ocurría con los conductores de aplicaciones: muchos quedaban atrapados en esquemas de alquiler costosos que les permitían trabajar, pero les impedía ahorrar y proyectar la compra de su vehículo propio”, agrega Manfroni.

La fintech diseñó un producto a la medida de la dinámica económica de los llamados riders: una seña inicial de $35.000 (abril de 2026), un anticipo de entre el 10% y el 15%, financiamiento de hasta el 90% del valor del vehículo y un esquema de cuotas semanales que coincide con la forma en que suelen cobrar sus ingresos.

Entre los principales diferenciales de GURPI se destacan:

  • Motor de riesgo propio: evalúa desempeño laboral, recurrencia de ingresos y comportamiento operativo, no sólo historial crediticio tradicional.
  • Datos alternativos para aprobar mejores perfiles: el modelo permite identificar capacidad de repago en trabajadores que no cuentan con recibo de sueldo formal o acceso bancario convencional.
  • Financiamiento productivo:el vehículo no es tratado sólo como un bien de consumo, sino como una herramienta para generar más ingresos ante el acceso a un activo de movilidad.
  • Modelo de pago semanal: las cuotas se adaptan al flujo de caja real de repartidores y conductores de aplicaciones.
  • Entrega rápida: gracias a su stock patentado el usuario aprobado puede comenzar a trabajar con su vehículo en un plazo estimado de 24 a 48 horas.
  • Inclusión financiera efectiva: el 90% de sus usuarios activos -más de 1.500 actualmente- no califica para créditos bancarios convencionales.

“Construimos una infraestructura de crédito productivo que integra origen digital, scoring propio y un esquema de cobranza alineado al flujo real de ingresos del usuario. Esta arquitectura nos permite financiar vehículos como herramientas de trabajo para segmentos que el sistema financiero tradicional no puede atender de manera eficiente, manteniendo disciplina de riesgo y una cartera saludable”, finalizó el ejecutivo.

Actualmente GURPI mantiene una mora cercana al 4%, un nivel que valida la solidez de su modelo de evaluación y seguimiento. Para la fintech, la inclusión financiera no implica relajar los criterios de riesgo, sino desarrollar nuevas capacidades para medir mejor la capacidad de repago de trabajadores que generan ingresos fuera de los esquemas laborales tradicionales.

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