Automotriz

viernes, 19 de diciembre de 2014 | 2:45 am

Mercedes Benz GLA: un modelo de lujo, fuerte, deportivo y elegante

Impecable por confort de marcha, dinámica y eficiencia de su motor naftero de 211 CV. Un automóvil que se destaca en asfalto y en caminos de tierra sin defraudar por calidad y nivel de equipamiento.

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(Buenos Aires, Argentina)

Mercedes Benz GLA

Mercedes Benz desarrolló este modelo en base a la plataforma del Clase A, la misma utilizada por el sedán CLA. Su aparición apunta a captar el perfil de cliente que busca un vehículo cómodo para el uso diario, con cierto espacio para viajar seguido, y con buenas aptitudes para bajar del asfalto y encarar por caminos rurales o llegar hasta un lugar del paisaje que lo atrape, siempre que no sea demasiado extremo. Queda claro que es un modelo de lujo con un plus versatilidad, lo que técnicamente también se conoce con el nombre de crossover.

El diseño es uno de los fuertes del GLA. Trompa alargada, parabrisas inclinado, techo que cae desde el parante central y luneta angosta con un corte trasero bien pronunciado. El resultado es una figura con marcados nervios, bastante atlética y decididamente distinguida.

La parrilla tiene los dos listones con apliques cromados que llevan todos los nuevos Mercedes Benz, con el revitalizado logo de la estrella en el centro. Las ópticas son filosas en la parte que apunta hacia la parrilla y combinan bixenón con una “pestaña” de Leds para luces diurnas y otra tira en la parte superior para los guiños intermitentes. El aluminio está presente en varios sectores, en especial en parte baja del frontal, en las barras de techo y en el difusor/chapón trasero que envuelve a las salidas de escape de formato rectangular.

El despeje acusa 16 cm, una medida acorde con las intenciones aventureras del modelo que para completar dicha aspiración cuenta con protecciones plásticas en la base de los laterales. Las llantas de 18 pulgadas calzan neumáticos 235/50 tienen un diseño (5 rayos dobles) que acompañan al equilibrio de deportividad/elegancia. El baúl ofrece de 421 a 836 litros con los respaldos traseros abatidos, un volumen lógico para el tamaño de la carrocería.

Cuero y metal son los materiales que dominan el habitáculo que no presenta detalles objetables. Con una plancha frontal similar a la del Clase A, muestra dosis de sobriedad y estilo sport por partes iguales. Las salidas de aire circulares en marcadas en aluminio son el sello más clásico de los modelos de la marca germana.

El instrumental es bien sobrio, con dos generosos cuadrantes analógicos, uno para velocímetro y combustible, y otro para tacómetro y temperatura. El sector central está reservado para la información digital de la completísima computadora y de la segunda opción de velocímetro.  Con un grip ideal, el volante forrado en cuero (con partes perforadas) tiene comandos para el ordenador, el equipo de audio y el teléfono, y se ajusta en altura y profundidad. Las dos butacas delanteras se regulan de modo eléctrico y permiten grabar hasta tres posiciones en la memoria. En la parte superior de la plancha central viaja la pantalla tipo tablet (demasiado expuesta para mi gusto) que agrupa navegador, audio y ajustes del vehículo, funciones que se comandan desde la rueda colocada en la consola central.

El espacio trasero es algo ajustado, en especial en altura, por ende son plazas aconsejables para personas de estatura media o bien niños directamente.

La dotación es amplia y, si bien no debería sorprender por la categoría y precio del modelo, se planta como uno de sus principales atributos. Techo eléctrico doble; climatizador bizona; sistema de audio con reproductor de CD, MP3, Bluetooth, y conexiones AUX y USB; baúl con sistema eléctrico de apertura y cierre; cruise control; asistente de estacionamiento (Parktronic) y limitador de velocidad, entre lo más destacado. El listado del rubro seguridad también es bien nutrido. Airbags frontales, laterales delanteros/traseros, de cortina y de rodilla; apoyacabezas delanteros activos; controles de tracción y estabilidad; ganchos Isofix; monitoreo y alerta al conductor por cansancio; ayuda de arranque en pendiente; y control de presión de neumáticos, son los destacados.

Naftero turbo de dos litros de cilindrada con 211 caballos de potencia y automática de doble embrague con siete marchas (7G-DCT). El trabajo de estos socios logra poner a la eficiencia entre los estandartes del GLA. El motor entrega 36 kgm de torque ya desde las 1200 rpm y hasta las 4000 vueltas, lo que reporta parámetros envidiables de agilidad y elasticidad. La caja responde con pasos suaves y muy veloces, y se puede manejar desde las levas detrás del volante.

La velocidad máxima indicada por la fábrica es de 230 km/h, mientras que en la prueba de 0-100 km/h cumplió satisfactoriamente con 7 segundos. El consumo no se desentona con 10,7 litros cada 100 km en ciudad y 7,7 litros en ruta.

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